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Miércoles, 13 Diciembre 2017 20:01

La decisión del presidente D. Trump acerca de Jerusalén: el contexto regional y global

Autor  Alexandr Kramarenko, Embajador Extraordinario y Plenipotenciario

 

La decisión de la Casa Blanca,  anunciada uno de estos días no ha podido dejar de despertar una tempestad de repercursiones. Ninguna otra cuestión, más todavía en las condiciones  presentes, no podría disputar con ella por parte de su simbología y polisemia, incluyendo el aforo del estado interno de  EEUU. Si bien se desplegara  una enorme pancarta con el letlero “Sin servicio por obras” sobre la Estatua de la Libertad, esro no haría comprender tan inteligiblemente al mundo exterior el mensaje de que los Estados Unidos se cierre para concentrarse en sus asuntos, los cuales no esperan, especialmente después de la salida en falso de cambios en los años, cuando Obama era el presidente.

Como todo en esta vida, esta decisión tiene su lógica, que hace falta comprender. Los asuntos exteriores se apartan a segundo plan. A los aliados les se puede dar todo los quieran, pero a expensos de ellos mismos, y ya en el contexto de la diplomacia interna de transacciones. Todo que impida la transformación del país, se lo van a cortar bruscamente. Esto no significa el desamiento de elementos de la estrategia de política exterior tradicional, incluyendo la atadura a sí a los aliados y la creación de problemas para concurrente potenciales, pero no a cuenta de prioridades internos, sino, como si nada, maquinalmente y para comodidad sicológica de las élites.

El  hecho de que D.Trump ha considerado necesario ceder a los evangélistas (que no tienen nada común con el Nuevo Testamento) de los establishment y  electorado republicanos, lo que antés de él no había hecho ningún presidente, dice de la complicidad de la situación tanto de la administración, como del país. Este segmento de la sociedad estaunidense profiesa el tal llamado “sionismo cristiano”, pensando, que los Lugares Sagrados deben estar bajo el control israelií hasta cuando allá no vengan los cristianos “justos”. Se trata de la cruzada por poder, que está otorgada a Israel, como que absurdo lo suena. Esta vez se lo hace a costa de que EEUU sale a la linea de fuego con todo el mundo islámico.

Con todo el interés en el éxito de los procesos de transformaciones en los Estados Unidos, la comunidad internacional no puede aceptar la actitud, tan irreponsable, en el sentido de que “ después de mi, el diluvio”, que ignora el interés de otras partes del conflicto árabe-israeli y la base de derecho internacional de su ajuste, que se ha formado. Esta decisión no corresponde tampoco al estatus de EEUU como uno de los miembros permanentes del CS de la ONU, que son especialmente responsables por el mantenimiento de la paz internacional y la seguridad.

Después de tentativas de realizar una estategia del cambio de régimes  secúlares (partidarios de BAAS) en Irak y Siria, lo que habían haciendo en la región en los últimos 25 años  con el objetivo de poner en el poder a régimes monárquicos, ante todo, del Golfo, EEUU, en el fondo, las abandona a esas monarquías a su suerte.

Es importante no tanto el problema palestino (¿ quién y cuántas veces los ha traicionado a los palestinos en la misma región?), sino el aforo confesional del problema del estatus de Jerusalén y sus reliquias. Esto ya se refiere, con todo del modo más crítico, al problema de ligitimidad de los régimes monárquicos tanto interna, como en el marco del mundo árabe-islámico.

Este problema es el más agudo para Arabia Saudita, de donde  en el transcurso de 40 años  han transportado el yihad. Y ahora,  después del fracaso de los proyectos yihadistas en Irak y Siria, el mismo reino puede bien hacerse  la víctima de yihad, según el principio conocido:  “quien resuelve problemas por la espada...” Los fundamentalistas tampoco jamás  ocultaban, que el control sobre la península y sus reliquias era  su objetivo final. Aquí también el esquisto ha llegado a tiempo, soltando a los Estados Unidos de esa región en cuanto a la energética.

La desición de Washington sentenciona el proyecto actual de modernización del RAS, aunque su éxito ya de por sí era problemático . La descomposición de Arabia Saudita, que expertos y observadores vienen prediciendo ya hace mucho y   en versiones diferentes, va a plantear en la agenda del día la cuestión del control colectivo de los estados eslamistos principales sobre Meca y Medina.

Así que “las ambiciones neo-otomanas” de Angora no son tan ilusorias. Es poco probable que el desmantenimiento de las bases estadounidenses en la región alivie la situación de Er-Riad y otras capitales, más bien, al contrario. La cuestión del futuro de islam, de su modernizaciión, donde puedan liderar “la hermandad musulmana”, Turquía y Catar,  va a adquirir nueva dinámica. La provincia Oriental petrolífera del RAS está poblada de chiitas – y el Golfe va a hacerse “un mar de chiitas”? Es decir que de un tiro se va a derrumbar toda la estructura formada de la política regional.

Otra cuestión es el hecho de que esa estructura se debiera  cambiar cardinalmente tarde o temprano. Aunque está claro, que después de terminar la guerra fría, el Este ha perdido todo el tiempo para una transformación positiva de la región: EEUU simplemente se ocupaba no de lo que se debía, pidiendo la música en las filas occidentales y al mismo tiempo sentenciando “al cuarteto” de sus intermediarios del Próximo Oiente a la inactividad.

En cuanto al interés de Israel, como los entiende su élite: Ponía su mira en una unión informal con el RAS contra Iran. Hoy día en la perspectiva – el aislamiento estratégico en la región. “Hizballah” beligerante (participa en la guerra real en Siria con bajas de unos cuantos miles de soldados) – esto es sustancialmente más serio, que en 2006.

Por su fuerza destructora y su precisión las armas convencionales se aproximan a las ADM. Los Estados Unidos nunca va a hacer guerra en la región de parte de Israel, limitandose al apoyo financiero, suministro de armas y otorgamiento de tecnologías militares. A decir verdad, esto es lo que hace las simpatías por Israel en los Estados Unidos relativamente baratas.

Por cierto, Israel puede apoyarse en la diplomacia de Rusia. Pero la diplomacia es el arte de lo posible, y esto puede termimar con que lo único, que Moscú pueda hacer para Israel, fuera evacuar del país a los isralís, procedentes del territorio de la antigua Unión Soviética, y a sus deseedientes. Simplemente el desarrollo mundial ha entrado en una zona, cuando hace falta pensar de lo, que antes no se te  pudiea ocurrir.

Lo, que hemos logrado conseguir en Siria, ha pasado gracias a la voluntad de una persona, quien con certeza había contado la situación más complicada, sus riesgos y posibilidades y quien posee el sentido de parsimonia, propio de nuestra cultura, sino de la norteamericana o occidental. Hemos perseguido objetivos limitados y los hemos alcanzado. No somos dioses. Todo el brillo de nuestro éxito ha sido asegurado por el hecho de que no había ningún “plan de la salida” separado: fué parte de la estrategia de victoria, determinando todo el modo de nuestras acciones desde el principio hasta el fin. De uno u otro modo no de prisa vamos a salir de Siria, pero EEUU obviamente está сon el humor de estorbarnos allí ya como “spoilers”, y esto va a complicar la posición de Israel, engendrando  expectaciones exageradas e ilusiones peligrosas. Lo principal es que Rusia se encuentra en la región por necesidad: mi mucho menos somos  sus “patrones”, lo que nos tratan de atribuir los medios occidentales, manipulando categorías de su cultura política; no vamos a controlarlo, como lo hacían los estadounidenses por medio de su “vigía estatégica” por él.

Buenas relaciones con Angora no serían de sobra para Israel. Pero salvar la situación la puede solamente él mismo, en particular, debe proponer un proyecto realístico de la paz con los árabes, con todo, de prisa, mientras hay a quien proponer y con quien ponerse de acuerdo. Parece, que la administración de D.Trump no tiene nada serio en lo que concierne a esta cuestión. Al mismo tiempo hace falta tomar en cuenta, que no es posible salvarse de garantías internacionales y fuerzas para el aseguramiento de la seguridad de Israel, bajo cualquiera correlación de fuerzas. ¿Para qué llevar la cuestión al extremo? Entonces será trade. En cualquier caso son las autoridaes israelís, quienes tendran que tomar decisiones – nadie y nada, menos las circunstancias, no podrán imponerles decisiones necesarias.

Contribuir a la modernización de la región es en interés de Israel. La experiencia del apoyo de proyectos fracasados de EEUU debe enseñarle algo. En resumen, cada  uno de aquellos proyectos ha hecho daño al interés de la seguridad israelí, como nos informa su misma élite. Es bastante recordar, que la guerra en Irak fué apoyada bajo la consigna: “El camino a Jerusalén pasa a traves de Bagdad” (¿más tarde “a traves de Damasco?). Ahora, cuando Washington da un portazo  a Israel “con su regalo de despedida”, quitandose cualquiera responsabilidad por lor destinos del Próximo Oriente, ha llegado el momento más oportuno para sobrevalorar la situación y tomar decisiones, que garanticen la supervivencia de Israel a largo plazo en el nuevo medio regional.

En junto, se trata de una manifestación particular de la clausura fáctica del proyecto occidental por sus fundadores y propietarios beneficiarios principales – anglosajones. “El gorro”  del imperio se ha hecho simplemente pesado. Así, se han negado a formar dos “fortalezas”: el Partenariado Traspacífico y el Partenarido comercial e inversionista Trasatlántico. Sería bueno amortiguar el golpe, pero ya no hay tiempo para eso.

Los britanos, incluyendo una parte considerable de su establishment conservativo,  fueron los primeros, quienes se dieron cuenta de la situación. Den las gracias a su porpia experiencia, cuando – no sin la humillación de la aventura de Suez, las ruinas del Imperio británico se hicieron materiales durante le edificación del imperio global de EEUU. Ahora el último también está colapsando, pero es de veras último - no va a haber otro. Y hay que salvarse de uno en uno. Por eso bajo la consigna de “la Británica global” Londres ha optado por la diplomacia de muchos siglos del modelo ruso y del comercio libre del siglo XIX.

Hace falta suponer, que este tema ha entrado en las negociaciones de coalición entre M.Schulz y A.Merkel: no es necesaio probar el liderazgo del Oeste por causa del carácter ilisorio del objeto, al mismo tiempo hay que salvar la zona europea, aunque es mejor tomar iniciativa y comenzar a trabajar seriamente sobre la creación de la Gran Europa, porque en su forma actual el proyecto europeo está defacto fracasado (los alemanes quieren pagar por la integración ulterior).

Comentando la caída de Paris (en Francia) en junio de 1940, Anna Akhamátova escribía:

“Ni un salmo se oye

En el entierro de una época.

Pronto ortigas y cardos

Decorarán la escena”.

Esta vez se oye mucho ruído - sancionista desde Washington y ritórica antirusa desde Londres. Esto no cambia la esencia del problema: los aliados y amigos deben quedarse en las trincheras hasta el fin, mientras que los selpultadores “estén trabajando con gallardía”. Y la hierba es la más preferida. La nave ha hecho agua y ha dado a la banda – no vale la pena esperar, cuando el agua mane violentamente a la bodega. Y la decisión acerca de Jerusalén no deja ningunas dudas en lo que concierne a la esencia de lo que está pasando, siendo de notar que no solamente de los aliados árabes de EEUU.

 

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