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Miércoles, 19 Agosto 2015 00:32

Discurso y respuestas a las preguntas de los medios ofrecidos por el ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, durante la rueda de prensa conjunta, al término de las negociaciones con el ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Mohammad

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Estimadas señoras y señores:

Nuestras negociaciones con el ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Mohammad Javad Zarif, han sido muy sustanciosas y han transcurrido en el ambiente de amistad y confianza, propio de nuestros contactos.

Mi colega y yo hemos señalado que las relaciones entre nuestros países se desarrollan de manera dinámica y positiva. Hemos reafirmado la recíproca disposición a cooperar en diferentes ámbitos. De esto hablaron el presidente de la Federación de Rusia, Vladimir Putin y el presidente de la República Islámica de Irán, Hasán Rohani, que ya celebraron varios encuentros. El último tuvo lugar en Ufá (Rusia), al margen de las cumbres de BRICS y de la OCS.

Hemos prestado una especial atención a la profundización y el desarrollo de los lazos económicos y comerciales. Hemos acordado celebrar en otoño de este año (seguramente, en octubre) una reunión ordinaria de la Comisión Intergubernamental conjunta para la cooperación económica y comercial. Rusia e Irán están de acuerdo en que es una herramienta importante que ayuda eficazmente a coordinar nuestros enfoques comunes de la profundización de las relaciones económicas, planes de inversión, etc.

Cooperamos estrechamente a nivel de las cancillerías de nuestros países a base del Protocolo que abarca un período entre 2015 y 2018 y permite garantizar la coordinación estrecha de los enfoques sobre toda una serie de importantes problemas regionales e internacionales.

Hemos expresado una vez más nuestro apoyo a la exitosa conclusión de las negociaciones sobre el arreglo de la situación en torno al programa nuclear iraní. Estamos satisfechos con la aprobación del Plan de Acción Integral Conjunto. Confiamos en que este Plan, según lo previsto por la resolución aprobatoria del Consejo de Seguridad de la ONU, entre en vigor en las próximas semanas. Estimamos que el Plan no solo permitirá arreglar satisfactoriamente la situación en torno al propio programa nuclear iraní garantizando el respeto del derecho de Irán de llevar a cabo las actividades nucleares pacíficas, sino también brinda la posibilidad de fortalecer la confianza en la región, de asegurar el levantamiento de las barreras que impiden una cooperación normal económica y política a nivel regional con la participación ilimitada de la República Islámica de Irán.

Hemos intercambiado opiniones sobre la situación en Oriente Próximo y África del Norte. Hemos prestado una atención especial a los esfuerzos de contribuir al arreglo sirio que podrá ser sólo pacífico, político y diplomático y alcanzado a través de las negociaciones  entre las partes enfrentadas en Siria, sin intervención alguna desde el exterior. Sólo los sirios podrán determinar el futuro de su país, en todos los aspectos.

Nuestros enfoques coinciden también en lo que se refiere a la situación actual en Iraq, Yemen, Afganistán, Libia y otros puntos "calientes" de la región. En todos estos casos Rusia e Irán abogan por una solución a partir del diálogo nacional, sin injerencias externas ni intentos de imponer ningunas recetas.

Estamos satisfechos con estas negociaciones importantes. Mi homólogo y yo nos reunimos con regularidad. El señor ministro ha confirmado la invitación a visitar Teherán de la que aprovecharé gustosamente en los plazos acordados por las partes.

Pregunta: Estos años últimos, Rusia ha mantenido una postura clara y constructiva sobre la crisis siria. Tomando en consideración la información de algunas agencias de noticias podríamos preguntarnos si esta postura permanece invariable o habrá ciertos cambios.
Serguéi Lavrov: Es una lástima que usted no asista a nuestras ruedas de prensa, donde hablamos con regularidad sobre el tema. Teniendo los medios técnicos modernos se puede incluso ahora volver unas semanas atrás para ver qué decíamos al respecto. Nuestra postura no ha cambiado: siempre hemos abogado por que sean los propios sirios los que decidan el futuro de su Estado, sin injerencias desde el exterior o condiciones previas, ni recetas impuestas por los actores externos. Permanecemos comprometidos con lo dispuesto por el Comunicado de Ginebra del 30 de junio de 2012 que prevé la solución de la crisis siria mediante las negociaciones entre el gobierno de este país árabe y la delegación opositora que represente a todos los oponentes de las autoridades actuales. Todas las decisiones acerca de los pasos y las reformas a realizar en Siria deberán adoptarse sobre la base de un acuerdo mutuo entre el gobierno y la oposición. Y eso es todo.
Durante toda una serie de encuentros con mis colegas de EEUU, de la región de Oriente Próximo y del Golfo Pérsico confirmamos sin rodeos que nuestras posturas coinciden en lo que se refiere a la necesidad de garantizar un arreglo exclusivamente político de la crisis siria, aunque a la vez reconocemos las diferencias existentes, en particular con respecto al futuro del actual presidente legítimo de Siria, Bashar Asad. Algunos de nuestros interlocutores ponen como condición previa que él abandone la presidencia una vez finalizado el período transitorio, pero para Rusia resulta una postura inadmisible y lo decimos claramente. Esto lo deberá decidir el pueblo sirio. Hace falta iniciar el diálogo, dejar de fingir que existe un único grupo opositor que posee toda la legitimidad otorgada por la llamada comunidad internacional, conseguir que todos los círculos opositores estén representados en la delegación que deberá preparar, sin condiciones previas, una plataforma constructiva para las negociaciones con la delegación del gobierno legítimo de la República Arabe Siria. Esta es nuestra postura. Confío en que al echar un vistazo a los textos de nuestras ruedas de prensa (de los últimos meses o, incluso, años) todos puedan asegurarse de que esta postura permanece invariable desde el inicio de la crisis siria.
Pregunta: Espero que esta visita contribuya a fortalecer y desarrollar las relaciones ruso-iraníes. ¿Cuáles serán los ámbitos de cooperación ahora, una vez alcanzado el acuerdo sobre el programa nuclear iraní?
Serguéi Lavrov (añade después de la respuesta de Mohammad Javad Zarif): Me gustaría añadir un par de cosas sobre las perspectivas de nuestra cooperación. Como ya hemos señalado es global y abarca todos los ámbitos clave de la cooperación. Destacaría, sin embargo, el ámbito económico, especialmente sectores de alta tecnología como la energía nuclear, donde contamos con el proyecto finalizado con éxito de la central nuclear de Bushehr y con el protocolo y el contrato intergubernamental, firmados en 2014 sobre la construcción de ocho bloques adicionales de energía nuclear de diseño ruso en la República Islámica de Irán. Es un ámbito de cooperación muy importante y prometedor que fortalecerá el sector de energía del país y, al mismo tiempo, garantizará el cumplimiento completo del régimen de no proliferación respetando el derecho de Irán a desarrollar un programa nuclear pacífico.
Otra línea de cooperación interesante es la energía no nuclear, de lo cual también hemos hablado hoy. En este ámbito existen buenas perspectivas, al igual que en materia de desarrollo de infraestructuras, en particular la ferroviaria. Estamos interesados en que aumenten los suministros de productos agrícolas de Irán a la Federación de Rusia y en el desarrollo de la cooperación económica y científica en el Caspio. En cuanto al problema del estatus legal del mar Caspio, participamos, claro está, en las negociaciones de cinco países limítrofes para elaborar una convención especial al respecto.
También me gustaría destacar nuestra cooperación técnico-militar. En enero el ministro de Defensa de Rusia, Serguéi Shoigú, visitó Teherán donde se firmó el Acuerdo de la Cooperación Militar, que también tiene que ver con el problema del mar Caspio. Prevenir las amenazas y los riesgos que existen en esta región y pueden intensificarse es una tarea importante.
No se puede dejar de lado nuestra cooperación en el ámbito humanitario. Hoy hemos vuelto a hablar del tema, sobre todo en el contexto de las negociaciones sobre la apertura en Irán del Centro Cultural Ruso y la firma del acuerdo al respecto.
Hemos discutido también las posibilidades de agilizar la preparación de un acuerdo que permita facilitar el régimen de visados para los ciudadanos de Rusia e Irán y otras muchas cosas.
Nuestras relaciones bilaterales son muy ricas e intensas y estoy convencido de que responden a los intereses de nuestros pueblos.
Pregunta: La semana pasada EEUU amenazó con plantear en el Consejo de Seguridad de la ONU la cuestión sobre la visita del general iraní Qasem Soleimani a Moscú. La parte estadounidense cree que Rusia infringe las sanciones contra Irán. ¿Qué medidas toma Moscú para calmar las preocupaciones de los estadounidenses?
Serguéi Lavrov: Ya hemos hecho comentarios oficiales con respecto a estos rumores. No tengo nada que añadir sobre este episodio concreto, uno de tantos basado en las sospechas de EEUU. Los rumores no son más que rumores.
Pero si hablamos de hechos que a nadie se le ocurriría discutir, las sanciones impuestas contra Irán resultaron claramente infringidas por los propios estadounidenses cuando, hace un tiempo, liberaron de la prisión de Guantánamo, donde están retenidos ilegalmente decenas de ciudadanos de diferentes países, a unos reclusos acusados de tener vínculos con Al-Qaeda y otros grupos afiliados y que figuran en la lista de sanciones del Consejo de Seguridad de la ONU. Cuatro  presos incluidos en dicha lista fueron intercambiados por un militar estadounidense hecho prisionero en Oriente Próximo y entregados a uno de los países de la región. Sin embargo, ni el Consejo de Seguridad de la ONU, ni su comité encargado de velar por el cumplimiento de las sanciones en cuestión fueron informados sobre la entrega de cuatro personas incluidas en la lista de sanciones al país que aceptó recibirlos. Al contrario, se anunció por todo lo alto. Por cierto, según nuestros datos, los cuatro presos liberados están intentando llegar, si no han llegado ya, a Afganistán para continuar haciendo lo que estaban haciendo antes de ser detenidos por los estadounidenses. Esto respecto a la correspondencia de los rumores y los hechos.
Hablando de forma más general, asumimos los compromisos de cumplir las resoluciones del Consejo de Seguridad no para, como usted ha dicho, "calmar las preocupaciones de la parte estadounidense".  Los estadounidenses tienen muchas preocupaciones y muy diversas. Les daré un ejemplo que viene muy a cuento. Cuando EEUU acusa infundadamente a Rusia de infringir el Tratado sobre la eliminación de los misiles de alcance medio y corto, pedimos a la parte estadounidense que presente pruebas, pero no lo hace diciendo que las pruebas no son necesarias, que nosotros ya lo sabemos de sobra y, por lo tanto, nos toca justificarnos ante ellos. Cuando les presentamos al menos tres sospechas concretas, basadas en hechos reales, sobre sus propias actuaciones -que infringen dicho tratado- las rechazan sin más diciendo que ellos lo tienen todo "en orden".
Así que no vayamos a guiarnos por las sospechas de la parte estadounidense ni a dedicarnos a calmar sus múltiples preocupaciones, sino por los hechos concretos. Si las preocupaciones están fundamentadas nunca rehuimos la conversación concreta. Pero no estamos dispuestos a reaccionar ante unas sospechas abstractas.
Pregunta: Ya ha pasado medio año desde la firma de los Acuerdos de Minsk. El ministro de Asuntos Exteriores alemán, Frank Walter Steinmeier, calificó recientemente la situación en Ucrania de "explosiva".  ¿No cree que ha llegado el momento de celebrar una nueva cumbre del Cuarteto de Normandía? También se habla de la necesidad de celebrar un encuentro urgente entre los representantes de Kiev y de las repúblicas de Donetsk y Lugansk. ¿Cree que es posible?
Serguéi Lavrov: Estamos realmente muy preocupados con la situación en torno al cumplimiento de los Acuerdos de Minsk del 12 de febrero del corriente. Hablo con regularidad del tema con mis colegas. Justo uno de estos días lo discutí con el secretario de Estado de EEUU, John Kerry, y el ministro de Asuntos Exteriores alemán, Frank Walter Steinmeier. Transmitimos nuestras preocupaciones también a Francia, otro país garante de los Acuerdos de Minsk junto a Alemania y Rusia.
Es alarmante la situación en la línea divisoria. Durante mucho tiempo se estuvo negociando, a instancia del Cuarteto de Normandía, las condiciones de la desmilitarización de la zona de Shirókino y de la retirada de los armamentos de calibre menor de 100 mm a una distancia de 15 km, pero no se pudo coordinar las acciones debido a que Kiev cambiaba de opinión. Luego, como usted sabrá, los milicianos emprendieron medidas unilaterales al retirar todas sus unidades armadas de Shirókono y las armas allí emplazadas a una distancia de 3 km. Contábamos con que ese gesto de buena voluntad fuera correspondido por parte de las fuerzas Armadas de Ucrania, pero eso no ocurrió. En Shirókino, los combatientes del llamado batallón ucraniano de voluntarios Azov fueron reemplazados por efectivos de las tropas regulares de Ucrania. Según nuestros datos, allí se encuentran también infantes de marina, lo cual también hace pensar. La retirada de los armamentos de la línea divisoria ya casi acordada no fue firmada en la reunión del Grupo de Contacto a raíz de que la parte ucraniana, en el último momento, modificó su postura renunciando a los acuerdos previos. Al ser preguntados por qué se comportaron de esa forma alegaron la desaprobación por parte de Kiev.
Nos alarma el desarrollo de la situación en los últimos días porque recuerda mucho a los preparativos de combates. Lo mismo sucedió en agosto del año pasado cuando el ejército ucraniano recibió la orden de iniciar la ofensiva. Al fracasar la misma las autoridades de Kiev aceptaron iniciar las negociaciones y se aprobaron los Acuerdos de Minsk-1. Lo mismo sucedió en enero de este año cuando Kiev volvió a intentar resolver la situación con el uso de la fuerza. El intento volvió a fracasar y la parte ucraniana volvió a sentarse a la mesa de negociaciones para firmar los Acuerdos de Minsk-2. Creemos que ya basta de tentar a la suerte, simplemente hay que cumplir lo acordado en Minsk. No me refiero sólo a la desescalada del conflicto armado  sino también al inicio del proceso político detallado en los Acuerdos de Minsk. Prevén, en particular, la introducción en la Constitución de enmiendas que protejan los derechos de los territorios controlados actualmente por las repúblicas proclamadas de Donetsk y Lugansk, unos derechos formulados textualmente por los líderes de Alemania y Francia durante las negociaciones en Minsk el pasado 12 de febrero y que tienen que ser transcritos, palabra por palabra, en la Ley Fundamental del país. En lugar de esto se aprueban unas disposiciones transitorias que prevén una posibilidad de que en algún momento algunos territorios de Ucrania reciban algún estatus especial, luego esta vaga promesa se traslada a otro apartado de la Constitución y Kiev declara que ha cumplido con sus compromisos. En seguida el vicepresidente de EEUU, Joe Biden, dirige sus felicitaciones a la Rada Suprema (parlamento) de Ucrania porque el país ha solucionado el problema de descentralización al prometer pensar en algún momento en conferir ciertas facultades a la administración local en alguna parte de Ucrania.
Rusia preparó un documento amplio (de unas ocho páginas) y no oficial en el que se analizan las actuaciones de las autoridades ucranianas y su correspondencia con los compromisos asumidos por el presidente de Ucrania, Piotr Poroshenko, de acuerdo con los Acuerdos de Minsk, sobre todo los relacionados con el proceso político. Entregamos este documento a los miembros del Cuarteto de Normandía, incluida la parte ucraniana, y a EEUU.
¿Es necesario recurrir al Cuarteto de Normandía ahora? Creo que sí, porque, al fin y al cabo, fueron sus miembros los que respaldaron los Acuerdos del 12 de febrero firmados por los representantes de Kiev, Donetsk y Lugansk con la participación de Rusia y la OSCE. El Cuarteto de Normandía, y en primer lugar Alemania y Francia, son los responsables de que la parte ucraniana cumpla con lo acordado. Estaremos dispuestos a celebrar encuentros  (primero entre expertos) para contrastar dos documentos: el Complejo de Medidas aprobado en Minsk y las enmiendas a la Constitución aprobadas por la Rada Suprema de Ucrania y otros documentos sobre la celebración de las elecciones locales en Donbás y el otorgamiento del estatus especial a esta región. Será muy divertido contrastar los compromisos asumidos por el líder ucraniano y lo que realmente se hizo. Estamos preparados para tal conversación con los que habían garantizado la buena voluntad de la parte ucraniana.
En cuanto a las negociaciones directas entre Kiev, Lugansk y Donetsk, es la parte esencial de todos los acuerdos conseguidos en Minsk, está claro que sin ellas no avanzaremos. Existe el Grupo de Contacto y sus cuatro subgrupos  destinados a realizar todo el trabajo necesario para salvar obstáculos en el camino de la implementación del Complejo de Medidas del 12 de febrero de 2015. La parte ucraniana intenta evitar los contactos o imponer un esquema propio que consiste en tomar decisiones sin la participación de Donetsk y Lugansk. Todo esto no puede dejar de preocupar. Confío en que los encuentros del Grupo de Contacto y sus subgrupos, previstos para la semana que viene, consigan superar la tendencia mostrada por Kiev de renunciar a un diálogo directo y en que nosotros, junto a nuestros socios del Cuarteto de Normandía y los colegas estadounidenses, que nos habían asegurado que realmente deseaban conseguir el cumplimiento exhaustivo de los Acuerdos de Minsk, podamos ayudar a establecer este diálogo.
De momento, estamos viendo que, desgraciadamente, los líderes de Ucrania intentan "calentar" la situación haciendo unas declaraciones absolutamente delirantes. Sirva de ejemplo la reciente entrevista concedida por el presidente ucraniano Piotr Poroshenko al diario ‘Libération’. Al ser preguntado sobre su opinión con respecto a la política rusa respondió: "Putin quiere toda Europa. ¿Es posible una agresión rusa a Finlandia? Sí. ¿Es posible una agresión rusa a los países bálticos? Sí. ¿Es posible una agresión rusa a la región del Mar Negro? Sí. Por eso los ucranianos luchan no sólo por la integridad y la independencia de Ucrania: combatimos por la democracia, la libertad y la seguridad de todo el continente europeo". Está claro que una persona que haga tales declaraciones no provocadas (se pregunta él solo si el presidente de Rusia, Vladimir Putin, está dispuesto a agredir toda Europa, y él mismo se responde que sí) se preocupa más por mantener la rusofobia en Occidente y exacerbar artificialmente las tensiones para desviar la atención de su incapacidad de cumplir lo que el mismo firmó. Esta incapacidad de asumir los compromisos de las autoridades actuales de Ucrania nos preocupa seriamente, por eso depositamos nuestras más sinceras esperanzas en que los miembros del Cuarteto de Normandía no puedan dejar de ver todos estos juegos, de ver que Rusia realmente se esfuerza por garantizar el cumplimiento de los Acuerdos de Minsk por todas las partes, de comprender este juego en el que las autoridades ucranianas intentan involucrar a todo el mundo.

mid.ru

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