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Martes, 26 Septiembre 2017 18:19

Тurquía entre el problema curdo y la amenaza alevita (digresión histórica en el contexto de la contemporaneidad)

Autor  Andrei Isaev, periodísta de problemas internacionales

 

A pesar de la estipulación  de la constitución turca, acera de que “cada uno que tenga lazos de ciudadanía con el estado turco, es turco”. En el país hay decenas de minorías étnicas y confesionales, miembros de las cuales se dan cuenta de su distinción respecto a la mayoría turco-sunnita de la población. “La minoría” más numerosa es curda – hasta 20 millones de personas.

El principio de la nación estatal, que se ha hecho  piedra angular de la República Turca, ha llevado a la negación de muchos años del mismo hecho de existencia de la nación curda y, como consecuencia, - a la predominancia de métodos de fuerza en el movimiento nacional curdo. En los 1790-1980  a los oficiales de ministerios turcos de fuerza hacían frente Tekosin, KUK, KUK-SE, Rizgari y otras organizaciones radicales, mayormente, de oportunismo izquierdista. En 1984 por sus incursiones a comisarías de policía se impuso el Partido de obreros de Curdistán  (”marxista-leninista”), que al poco tiempo se hizo un centro de atracción de los radicales curdos.

U poco más tarde se formó la oposición curda legal. Hace falta decir,  que y por hoy día en la realidad existente la declaración de defensa del interés solamente de uno u otro grupo étnico en Turquía es jurídicamente imposible. La unidad territorial y nacional del país queda “un punto doloroso” no solo de la ideología oficial, sino de la conciencia de masa de los ciudadanos desde los tiempos del tratado de paz de Sevres (1920), que puso término a la existencia del Imperio Otomano. Así que los partidos curdos legales se presentan  como entidades de toda la Turquía y promueven, ante todo, reivindicaciones democráticas.

En 1989 allí fué formado el Partido del pueblo trabajador. De acuerdo con el programa, es “un partido de obreros, desocupados, campesinos, empleados, maestros, intelectuales democráticos, socio-democráticos y socialistas, artesanos, comerciantes y masas populares, que son objetos de violación y explotación, de todos los, que apoyen la democracia”. El partido llamaba al compromiso político con el fin de parar el derramamiento incesable de sangre en el oriente de Turquía y declaraba, que “ la solución del problema curdo por métodos democráticos y pacíficos era el medio principal para asegurar medocracia durable en nuestro país”. La segunda versión del programa de partido contenía una formulación más dura: “Respecto al problema curdo el PPT consecuentemente sigue el principio del derecho de naciones a la autodeterminacion hasta su obtención”. Precisamente por esto el partido fué prohibida en 1993 con la formulación: “por el apoyo del separatismo”.

El Partido de democracia, instituído el mismo año, proponía resolver el problema curdo “por vía pacífica y democrática”. Para eso sus activistas se fueron al encuentro con el líder del POC Abdullah Ocalan. El cierre del partido, declarado como “ala política del POC”, no se hizo esperar largo tiempo.

Dos meses más tarde allí fué formado el Partido de democracia popular (PDP), que en general declaraba los mismos objetivos y tenía las mismas reivindicaciones,  como sus antecesores. La participación de sus miembros en acciones de protesta contra el detenimiento de A.Ocalan hizo inevitable el cierre del partido. Esto tuvo lugar en marzo de 2003.

Ya con anticipación, en 1997 como partido “de reserva”  fué registrado el Partido popular democrático. Al poco tiempo lo alcanzó el destino de sus antecesores.

El deslinde de los siglos XX y XXI  pasó para Turquía bajo el signo de ingresión  en el Eurogrupo. El problema curdo, que exigía su solución urgente, también fué incluído en la agenda del gobierno. Como resultado el régimen del estado  de emergencia fué revocado en las regiones curdas, fué garantizada la defensa contra tortugas durante interrogaciones, fueron aliviadas restricciones a la libertad de palabra y reuniones. Los curdos obtubieron la oportunidad de usar legalmente su lengua nativa en la vida cotidiana. A varios localidades les devolvieron sus viejos nombres curdos, aparecieron medios de información  en la lengua curda. Si estas reformas fueran realizadas a principios de los 1980, el enfrentamiento étnico no habría tomado las formas tan agudas, como hoy día. Pero a principios de los 2000 todo esto ya no era suficiente.

El Partido de sociedad democrática, instituído en 2005 por antiguos parlamentarios curdos después de terminar su encarcelamiento, promulgó la necesidad de acrecentar el papel de los poderes locales en la vida política del país (es decir, “el principio de autonomía democrática”). En las elecciones parlamentarias de 2007 el PSD formalmente no participó, pero presentó a canditados “independientes”, lo que le permitió eludir la exigencia de superar la barrera de 10% y hacer entrar en el parlamento a 20 diputados, quienes inmidiatamente “ volvieron” al partido y formaron una fracción parlamentaria. La demanda del partido de poner en libertad a A.Ocalan causó  su acusaciones de “vínculos orgánicos con los terroristas” y el cierre del partido en 2009.

Los jefes de administraciones locales y parlamentarios de parte del PSD traspasaron al “Partido de paz y democracia”, creado un año antes. y en 2014 reorganizado en el Partido democrático de las regiones. Al pasar un año hizo hablar de sí todo el país. En aquel entonces, en las condicioes de insurección armada de los curdos en el oriente y sudeste de Turquía, varios ayuntamientos, encabezados por miembros del partido, rompieron todo los vínculos con el gobierno central, al declarar, en el fondo, la independencia de sus poblaciones y ciudades.

En 2013 fué instituído el Partido popular-democrático. En el encuentro con el dirigente del MAE ruso Serguei Lavrov en Moscú su copresidente Selahattin Demirtas caracterizó su organización de modo siguiente: “Nuestro partido lucha por el establecimiento de pluralismo democrático en el país, por la edificación de sociedad libre, en la cual puedan coexistir todas las culturas, confesiones e identidades. Pricipalmente intervenimos por la paz civil en el país y la paz con nuestros vecinos y en la región”.

El resultado de las elecciones al parlamento en junio de 2015 se hizo un gran éxito del PPD. Entonces por primera vez el partido curdo superó la barrera de 10% (obtuvo 13% o 6,2 millones de votos) y obtuvo 80 escaños en la Gran asamblea nacional, no permitiendo al Partido de justicia y desarrollo, que estaba en el poder, formar el gobierno unipartidista. Por si a caso, la agudización de operaciones militares en el este y sudeste, lo mismo que la campaña propagandística, desplegada por el partido en el poder contra l PPD, llevaron a su fracaso relativo en las elecciones repetidas ( el 1 de noviembre de 2015) – la barrera de 10%, la logró superar  con dificultad. Al pasar un mes  en una de sus intervenciones públicas  S.Demirtas llamó los combates en el este del país no “una operación contraterrorista”, como tácitamente los soleban llamar en Turquía, sino “resistencia popular”. Esta formulación hizo apartarse del partido a muchos partidarios de entre los turcos étnicos y desató las manos a los poderes. Empezaron persecuciones y detenimientos de dirigentes, que vienen durando hasta el día de hoy.

De tal modo, la continuidad, mostrada por los partidos curdos en sus planteamientos de programas y en la composición de cuadros, permite hablar de hecho de un partido político legal de los curdos turcos, refundado bajo un nuevo nombre después de cada cierre siguiente.

Allí se observa el desplazamiento “del centro de gravedad” de reivindicaciones de las esferas cultural y civil al campo de la política. Al mismo tiempo parece, que los poderes prefieren no notar el hecho de que hace mucho el problema curdo se ha convertido en un problema político, y tratan de resolverlo por renovaciones en la esfera de cultura y derechos democráticos en combinación co métodos “antiterroristas” de fuerza. Es probable, que en esto consiste la razón principal de que el diálogo entre los poderes y los políticos curdos resbala.

La dinamización del movimiento curdo al deslinde de los centenarios pasado y presente contribuyó al crecimiento del activismo social de otras comunidades del país también. La dirección de la Asociación cultural abjasia, activistas asirios, la Asociación de árabes anatolianos inervinieron con una serie de reivindicaciones democráticas y hasta políticas al gobierno. Pero lo más altamente se imponen activistas de la comunidad religiosa alevita (de la corriente religiosa, que se ha asimilado muchas componentes del cristianismo oriental, zoroastriasmo, manicheanismo, es decir- de las religiones, difundidas en el Próximo Oriente y en la Asia Minor antes de la afirmación de islám).

No hay ningunos datos fidedignos acerca del número de adeptos de esta confesión, los datos evaluatorios indican a 9-13 millones de personas. Tal masa de ciudadanos, que se consideran restringidos en sus derechos, sin duda, es un factor destabilizador en el país multinacional y multiconfesional. Además, el problema alevito en Turquía está estrechamente entrelazado con el problema curdo  - supuestamente, 20-25% de los curdos turcos profiesan esta confesión.

La percepción de los alevitos como “enemigos internos” y su persecución sistemática comenzaron aún en el siglo XVI por el agravamiento del enfrentamiento del Imperio otomano sunnita y el Irán safaviyano (alevismo parece a chiismo).Las sanciones punitivas más rígidas respecto a la población pacífica, tranpasadas a asesinatos de masa, fueron tomadas después de aplastar la insurección de Dersim de 1937-1938. En el período de posguerra la aversión alos alevistos al nivel cotidiano se tradujo en masacres y, ante todo, en los acontecimientos sangrientos en Kahramanmaras (1978) y Sivas (1993).

El proceso impetuoso de urbanización, que empezó al promediar del centenario pasado incorporó también a centenas de miles de alevitos, que en búsqueda de mejor destino, empezaron a moverse a ciudades. En Turquía 1960 y 1970 se caracterizaron del crecimiento rápido de movimientos políticos izquierdistas y de oportunistas-izquierdistas, que atrajeron a sus filas a muchos adeptos de esta religión, lo que agravó la enemistad a ellos de parte de una parte considerable de la población.

Se puede considerar como el inicio de institucionalización del moviento alevito, la creación de la Sociedad de turismo y cultura Khadzhi Biektashi (1964). Y despues del rebelión militar de 1980 los alevitos ya compienzan a presentar reivindicaciones sociales. En la segunda parte de los 2000 los poderes, al fin,  fijaron su atención en la comunidad alevita. El fracaso relativo en las elecciones de 2007 hizo al PJD, partido gobernante, prestar atención al potencial electoral de los alrvitos, para lo cual tuvo que reconocer al nivel oficial la existencia del “problema alevito” en el país y anunciar el proceso de su permisión. En 2009-2010 hasta se convocaron varias conferencias de trabajo con la participación de funcionarios estatales y dirigentes de organizaciones públicas alevitas. Como resultado de estos encuentros en el gobierno fué preparado el informe conclusivo. La conclusión principal, hecha en el documento, se suma en lo siguiente: tomando en cuenta que los alevitos piensan, que son objeto de discriminación y sienten rechazo de parte del estado y sociedad, el gobierno debe tomar medidas, encaminadas a la subsanación de tal estado de cosas.

Es que constatar, que en realidad no ha sido hecho nada.

El interés de los que han agarrado el poder, hacia los alevitas, extinguió al mismo tiempo con la reabilitación del PJD en las elecciones parlamentarias de 2011. Por cierto, Recep Tayip Erdogan, reelegido al puesto de presidente el mismo año, públicamente presentó excusas a nombre del estado por el masacre en Dersim, considerando, que los alevitos debían satisfacerse por este paso.

Después del fracaso relativo en las elecciones parlamentarias en junio de 2015 el partido en el poder  se reabilitazó en las elecciones extraordinarias y formó el gabinete de ministros unipartidista. Presentando el programa de su gobierno a los diputados, el primer-ministro Ahmet Davutoglu entonces dijo: “Las revindicaiciones culturales principales de nuestros cociudadanos-alevitos referentes a los centros de instrucción van a ser fatisfechas... Reconocemos el estatus jurídico de centros educativos tradicionales y de capillas para rezar”.

Al poco tiempo las organizaciones públicas principales de los alevitos intervinieron con una declaración conjunta, enla cual expresaron su perplejidad en relación al hecho de que el gobierno no discutía con ellas sus pasos y ni si quiera contestaba a las interpelaciones respecto a esto. En la parte conclusiva de la declaración fueron formuladas reivindicaciones de la comunidad alevita a los poderes: excluir del programa escolar la diciplina “sunnita” obligatoria, dar el estatus de instituciones religiosas a los capillos; devolver los lugares de culto a las comunidades alevitas; parar la práctica de segregación según el principio confesional durante la admisión al trabajo, estudios, etc.; cesar la construcción de mezquitas en poblaciones alevitas; сerrar el Departamento de asuntos religiosos; asegurar verdadera igualdad civil independiente de la confesión.

La falta de solución del problema alevito está preñada de un serio conflicto social en un futuro previsible. Teniendo en cuenta la multiplicidad de la comunidad alevita, se puede suponer, que los disturbios en su medio pueden llevar a consecuencias extremadamente negativas para Turquía. No se debe olvidar, que de las ocho personas,  caídas durante los disturbios masivos en Estanbul en 2013 (“movimiento “Gezi”) siete eran alevitos, y organizaciones extremistas de portunistas de izquierda de Turquía cuentan en sus filas con una multitud de representantes de esta confesión.

Aunque, más bien, los alevitos van a tratar de conseguir sus objetivos de otro modo: millones de sus votos pueden sensiblemente cambiar el relieve político en el país. Tradicionalmente dan preferencia al Partido popular-republicano de toda la Turquía, pero en los últimos años en el medio alevito aún más a menudo se oyen llamamientos a fundar su propio partido- alevito.

Las reivindicaciones de la comunidad alevita por ahora no han subido al nivel político, todas ellas se encuentran en la esfera de cultura y la vida pública, y para levantar la tensión en principio será suficiente realizar transformaciones de caracter social. Pero lo malo es, que, parece, el estado no oye a sus oponentes. A no ser así, no propondría tales “medidas de apaciguamiento”, como la admisión de alevitos a mezquitas, a las cuales no van, y la traslación de “los ancianos” (líderes religiosos) a posición de funcionarios públicos, lo que es incompartible con el estatus de los últimos.

Desde el principio de la guerra en Siria e Irák la falta de solución del problema curdo, como antes, ha hecho determinar en gran medida la política exterior de Turquía. Más todavía, el régimen sirio, no amado por Angora, se apoya, entre otras cosas, en la comunidad alavita (“nusairita”), afina a alevitos, que ha condicionado el reforzamiento de la presión a los alevitos turcos “desde arriba” y el creciniento de alienación de parte de entorno sunnita. Así que no se puede excluir que en Turquía  aparezca otra nueva “linea de fractura” socio-política. Con consecuencias dificilmente previsibles.

 

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