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Lunes, 09 Octubre 2017 23:15

Nueva ventana de oportunidades: hacia la visita del rey saudita a Moscú

Autor  Andrei Isaev, periodista de problemas internacionales

 

La semana pasada Moscú la visitó el rey de Arabia Saudita Salman ibn Abdul-Aziz Al-Saud. La prepación de la visita duró alrededor de dos años., y la venida del monarca se aplazaba obviamente no por la culpa de la parte receptora – rusa. Aún antes del comienzo de las negociaciones la prensa de Arabia Saudita сalificó la visita como “histórica” y afirmaba, que “ estaba llamada a poner todos los puntos sobre las “íes” en las cuestiones políticas, económicas y estatégicas, relacionadas con el problema sirio, el mercado del petroleo, lo mismo que con la aproximación militar de Rusia y Arabia Saudita y la cooperación en la esfera de energía atómica”( cit. según  inosmi.ru) Los observadores rusos, como regla, fueron más contenidos en sus evaluaciones.

Vamos a recordar, que las relaciones diplómaticas entre los dos países fueron restablecidos en1991, pero las señales de su aproximación real comemzaron a principios de los 2000, después del apaciguamiento en Chechnyá. Desde entonces de tiempo a tiempo las partes daban a conocer su aspiración a elevar el nivel de la acción recíproca, pero más adelante de pronunciar declaraciones, en general, el asunto no avanzaba.

Por cierto, en una dirección hay progreso evidente:  gracias, en gran medida, a los esfuerzos de Moscú y Er-Riad ha salido a la luz el Pacto global sobre la reducción de producción de petroleo, que últimamente se ha abaratado. Aqui  nuestros intereses, obviamnete, han coicidido. No es asombroso, que, sin entrar en detalles, tras los resultados de las negociaciones de Moscú las partes declararan su disposición, “de ser necesario”, a prolongar la vigencia de los acuerdos del Pacto.

Además, se ha firmado una serie  de acuerdos en la esfera económica: sobre la cooperación en el campo de energética nuclear, altas tecnologías, refinación del petroleo, trnsporte y finanzas. En particular – entre el Fondo ruso de inversiones directas y el fondo soberano de Arabia Saudita. Aunque, no vale la pena olvidar, que en el Este la firma de convenios más a menudo se considera como la expresión de intenciónes acerca de su cumplimiento, sino como compomiso a cumplirlos.

Gran resonancia la han despertado los contratos, memorándumes y “ convenios preliminarios” sorbe la cooparación en la esfera militar-técnica: se trataba de la venta de sistemas antitanques, lanzagranadas, lo mismo que de la construcción de una planta de producción de armas pequeñas – en total para 3,5 millardos de dólares. Y lo principal - acerca de la venta de sistemas coheteriles S -400 “Triumf”, que ya se han hecho famosos. Por cierto, según Serguei Chémezov, dirigente de “Poctekh”: “Los sauditas han puesto la condición que el contrato enrara en vigor, si les pasaramos una parte de tecnologías y comenzaramos  producción en el territorio del Reino”. Hay una pregunta - si Rusia va a consentir a tal propuesta. Por más señas, como lo ha confesado el mismo Chémezov: “Hace cinco años formalizamos contratos al suma de 20 millardos de dólares. Y ¿qué resultado hemos conseguido? Más adelante, que expresar las intenciones, no hemos movido. Ni por un kopek. Er-Riad no compró nada en aquel caso. Si llamamos a las cosas por sus nombres, los saditas simplemente jugaron con nosotros, diciendo: no suminstren sistemas de DCA S-300 a Irán, y entonces vamos a comprar sus armas – tanques y otra técnica”. (http://lenta.ru/news?2017/07/10 / saudi/)

Por ahora no hay ningunas razones para creer, que el juego haya terminado, no. El ejército saudito tiene como armamento las armas estadounidenses, británicas y franceses más modernas. No hay ningún sentido de rearmarlo, cuanto que con Trump recientemente ha sido formalizado un contrato de record para el sumunistro de armamentos para más de 100 millardos de dólares. Los sauditos tampoco tienen razones de “ pique” al Oeste, siguiendo el ejemplo de Turquía: las relaciones entre Er-Riad, por un lado, y Washington y Bruselas, por otro, no son despejadas ( tales no pueden existir en general), pero son suficientemente de caracter de colaboración estratégica.

Probablemente. se trata de otra cosa. Desgraciadamente, en el Próximo Oriente allí se está reforzando otra vuelta del enfrentamiento interconfesional de sunnitas y chiitas, personificados por Arabia Saudita e Irán respectivamente. Siendo de notar, que para el día de hoy la iniciativa la ha tomado Irán, que promociona su influencia en Siria, Irák, Yemen, Líbano (mediante Hezbollah) y hasta en la región del Golfo – en Catar, tan detestado por sus vecinos. Por si a caso, no lejos de Catar allí está situado Baréin, donde hay muchos chiitas, y en el mismo Reino viven no pocos chiitas.

Tomando en cuenta la enormidad de críticas respecto a Teherán, que hizo público el rey saudit en Moscú, es difícil dudar, que el tema irania  no fuera uno de los principales en la parte de política exterior de la agenda de las negociaciones. El problema, como se dice, maduró: las agrupaciones “prosauditas” en Siria, hostiladas por tropas siras, iranias y rusas.lo mismo que por las fuerzas bajo el control de Teherán y Angora, peirden terreno con la velocidad aún  más creciente, - la influencia del Reino en la región está bajando. Así que es probable, que el leitmotiv de Er-Riad se hizo el mensaje: “Vamos! Compraremos sus armas, con tal de que Vds. no las viendan a Irán”. La dinastía reinante, a pesar de ciertas dificultades económicas de los últimos tiempos, a pleno puede permitirse invertir en “el hierro” unos cuantos millardos de dólares, con tal de no lo consiga el rival. Además del dinero, - hay también dividendos políticos, que significa, que habrán nuevos contratos eventuales con estados de la región. En vísperas de la visita los medios sauditos, no sin motivo, subrayaban, que el mejoramiento de las relaciones con Er-Riad iba a tener repercusiones favorables en las relaciones de Moscú con muchos países de la región.

Al mismo tiempo, está también claro, que cuales quiera arreglos en cuanto a Siria son difíciles de cumplir sin acuerdos con las monarquías del Golfo (lee: Arabia Saudita) y preñados de nuevos conflictos. Por eso el mismo hecho de la venida del “guardián de dos reliquias” a Rusia es muy importane. Testimonia el reconocimiento de nuestro país por el jugador importante en el Próximo Oriente  y abre, como ahora es la comstumre decir,  una nueva ventana de oportunidades ante Moscú. ¿ Por qué Rusia no trataría de hacerse intermediario en el ajuste del conflicto entre Arabia Saudita e Irán?  Tal misión no va a ofender ninguno de llos – en el Este respetan a los negociadores – y el éxito eventual va a costar mucho.

La confirmación del hecho que Rusia puede pretender desempeñar este papel, se lo  hizo la declaración del redactor jefe del periódico saudito “Arab News” Faisan J. Abbas: “ No podemos ignorar el hecho de que Rusia se ha hecho el jugador clave en el Próximo Oriente, en particular, gracias a la doctrina de Obama, a causa de la cual el papel de EEUU en la región ha disminuido. Rusia con su potencia financiera y militar ha entrado en esta ecuación”.

 

http:// regnum.ru/news/polit/2331366.html

 

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