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Miércoles, 22 Junio 2016 00:35

La memoria y el sueño, fundidos en bronce

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En la Academia Diplomática del MRE de Rusia cuentan, que cuando en el examen los profesores queiren hacer una pregunta adicional a cualquier estudiante, suelen preguntar: “Diganos, por favor, ¿qué inscripción está sellada en la placa conmemorativa en honor del  bicentenario de Alexander Mijáilovich Gorchakov, canciller del Imperio Ruso? Esta placa decora el edificio de nuestra Academia.” De manera general, no todos pueden contestar y simplemente se quedan hechos una  pieza. Y a tales estudiantes les recomiendan ir a ver la placa y venir otra vez con su libreta de notas.

¿Y qué está escrito en la placa conmemorativa, dedicada a Gorchakov? El mismo autor del bajorrelieve, el escultor destacado ruso, el pintor popular de Rusia Vladimir Súrovtsev va a contesrar a esta pregunta un poco más abajo. Nuestro artículo está dedicado precisamente a su trabajo creador y su diplomacia cultural.

...Una vez y no hace mucho, el autor de estas lineas tuvo la suerte de asistir a un evento solemne internacional. En Moscú en la embajada francesa el jefe de esa misión diplomática Jean-Maurice Ripert entregaba condecoraciones a las personas, quienes habían contribuído particularmente al desarrollo de buenos vínculos entre Rusia y Francia. El escultor destacado ruso Vladimir Súrovtsev también recibió de sus manos la insignia de Caballeros de la Orden del Arte y Literatura de la República Francesa.

En francés el nombre de la condecoración suena así: “Les insignes de Chevaliers de l´ordre de Arts et Lettres”. Con eso el jefe de la misión diplomática dijo que siempre “experimentaba satisfacción,  cuando entregaba condecoraciones a las personas, a quienes unía una convicción siimple y firme de que Rusia y Francia habían sido, eran y serían amigos y socios importantes”.

El embajador Jean-Maurice Ripert recordó que en la vida y obra de Vladimir Súrovtsev había más de 40 esculturas monumentales y 19 de ellas habían sido montadas en varios estados exranjeros, entre ellas cuatro en la tierra francesa. El embajador notó de manera especial tales monumentos conocidos de Súrovtsev en Francia, como los monumentos de la hermandad de armas entre combatientes de nuestros países, por ejemplo, - al regimiento de aviones Normandíe-Niémen, lo mismo que al cuerpo expedicionario ruso, que combatía en Francia durante la Primera guerra mudial. Al parecer del embajador, esas esculturas no son bélicas, sino que hacen a la gente pensar más sobre la paz y el rechazameinto de conflictos armados. Al mismo tiempo, en ellas está inculcada una reserva potente del patriotismo. “Así que por todo esto las obras del maestro ruso son formidables!”, - el embajador Jean-Vaurice Ripert subrayó  con gran satisfacción. Y alguien de los presentes en la ceremonia dijo, que las creaciones del escultor Súrovtsev eran una illustración magnífica a las crónicas de Rusia, las cuales se podía no solo ver, sino tocar. Es la memoria,  fundida en bronce, memoria para muchos siglos.

Pero, sobre todo, me gusta visitar a Vladimir Alexándrovich en su estudio (en la calle Piatnitskaya), lleno de maquetas de esculturas y esbozos de sus obras viejas y nuevas. Me parece, que en la atmósfera de ese espacio laboral está presente un espíritu de creación vigorizante e inspirador al éxito. Allí se ve especialmente bien, que el maestro tiene muchas nuevas ideas y planes. Y allí me surgen ganas de conocer más sobre su vida y sus logros artísticos y intenciones.

 

En el estudio ante mí aparece un hombre bajo y magro con una mirada penetrante del creador ducho y las manos cansadas del escultor. Pilas de libros sobre la larga mesa atestiguan, que el artista, antes de poner manos a un nuevo trabajo, estudia menusciosamente el objeto de su creación, lee memorias, libros históricos y documentos.

Y solamente al estudiar a conciencia el objeto de su futura obra, el escultor comienza su trabajo creativo. No tengo ninguna duda, que de tal modo laboran mucho otros colegas suyos. Sin embargo, la esrupulosidad de Vladimir Súrovtsev me siempre sorprende. Por ejemplo, pensando en la creación de un monumento a José Martí, héroe y poeta nacional cubano, en Moscú, en primer lugar, me pidió traerle poesías y artículos del apóstol de la independencia cubana y  revolución. Pero voy a hablar de esto también un poco más abajo.

Cuando nos encontramos en su estudio,  lo pedí contestarme a la pregunta sobre el tema principal de su actividad creativa – el tema militar. Y por que muchos monumentos a jefes militares, héroes-defensores están inmortalizadas con sus figuras a caballo. Todas las respuestas a estas preguntas están fundadas en la historia de la vida del maestro Súrovtsev y sus ascendientes.

Como cuenta el mismo Vladimir Alexándrovich, es un moscovita auténtico de la primera generación después de la guerra. Nació en la calle Srétenka el 9 de junio de 1951. Como antes, ama ese distrito de la capital, aunque mucho ha cambiado allí. La casa, donde nació y crecía y donde había el cine “Uran”, ya hace mucho han demolido. Pero paseos por lugares de la infancia lo ilusionan aun hoy.

La temática militar la lleva en su sangre. Su padre participó en la Gran Guerra Patria de 1941 a 1945. Su abuelo combatió en la milicia. En la guerra pereció su tío, quien combatía en el frente de Kálinin. De adolescente Vladimir Súrovtsev pasaba mucho tiempo en campamentos de pioneros en los alrededores de Moscú y precisamente en los lugares, donde se habían llevado combates encarnizados contra los fascistas, que aspiraban a ocupar la capital. En aquellos lugares los niños jugaban a la guerra en trincheras verdaderas, rebuscaban fortines, llenaban sus bolsillos de patrones y cartuchos, dispersados por todos lados. Si añadimos a todo eso las películas y libros acerca de la guerra, que había muchos en los años infantiles y adolescentes de Vladimir, es fácil comprender su inclinación a la temática militar. Una vez él mismo dijo: “Creo monumentos sobre la guerra para que haya la paz, para que los vivos recuerden a los héroes caídos”. Y esto no es patetismo, no es ninguna pose. Es la verdad.

A los 18 Vladimir, sin esperar la llamada a filas, pidió cumplir el servicio en el ejército. Servió en Riga, que era entonces soviética. Al pasar a la reserva, en 1977 Vladimir se graduó con matrícula de honor en el Instituto Tecnológico de Moscú (la facultad de Artes, departamento de Escultura). Y desde 1976 se entregó con su cabeza y corazón al trabajo creativo, comenzó a participar activamente en exposiciones tanto en Moscú, como en el extranjero. Vladimir Alexándrovich se enorgullece, que su mujer e hijos son pintores y escultores. En su clan ha contado a más de 30 personas creativas...

Y su pasión por monumentos con caballos también se explica simplemente. En el clan de los Súrovtsev había cosacos del río de Joper (afluente de Don). Y cualquier cosaco siempre, como se sabe, tenía un caballo en el primer lugar. El abuelo del escultor Vasily Fomich, cosaco de Joper, tomó parte en la rotura famosa del frente de Brusilov durante la Primera guerra mundial. El mismo Vladimir Alexándrovich tambien ama a los caballos, se apasiona por la equitación, emprende  paseos a caballo.

En este sentido es característico el monumento de Súrovtsev a los soldados y oficiales del cuerpo expedicionario ruso, dirigido a ayudar al ejército francés en los años de la Primera guerra mundial. Está erigido en el corazon de Paris. El autor recuerda: “Vladimir Putin y el premier francés Francois Fillon acordaron en crearlo aun en 2009. Entonces fue organizado un concurso y tuve la suerte de ganarlo”. Vladimir Putin seguía personalmente el proceso de la realización del proyecto. En vísperas del nuevo 2011 se celebró el encuentro del escultor con el premier ruso de aquel tiempo. Vladimir Súrovtsev contó: “ Para mi eso fue un regalo increible por el Año Nuevo.  Cuatro y media horas antes del carillón solemne Vladimir Vladímirovich invitó al ministro de cultura Alexander Alexéevich Avdeev y a mi como uno de los autores de ese proyecto a su residencia y hablamos enteros 20 minutos en vez de 5-7 minutos asignados”.

El monumento, como fue concebido por el autor, ha resultado ser muy humano, pacífico y hasta lírico. Está de pie una oficial y mira con aire pensativo a lo lejos. A su lado un caballo bebe de una fuente. El militar se quitó su casco, lamentando a los combatiente caídos. El maestro explica: “Pero nuestra composición no es solo un tributo de memoria a los soldados intrébidos. Es un llamamiento a traves de los duros acontecimientos del pasado a las generaciones presentes y futuras, un llamamiento por que jamas tengan lugar guerras. El caballo que bebe de la fuente simboliza el regreso a los orígenes, a la Patria. Hemos nombrado el monumento “La fuente”, aunque la palabra no está escrita sobre el pedestal”.

A propósito, el escultor trabajó en la creación de esa compisición un poco menos de un año juntamente con su hijo Danila, licenciado del Instituto Súrikov, lo mismo que con  los acquitectos Vladimir y Oleg Siaguin.

Este mes cumplen 75 años desde el comienzo de la Gran Guerra Patria.Vladimir Súrovtsev ha dedicado decenas de sus obras creativas a ese período heroico en la historia de nuestro país. Solamente su enumeración con la descripción y referencias históricas pueden componer un libro. Uno de tales monumentos ha sido erigido en el cementerio Pére Lachaise en Paris, un monumento en honor de los guerrilleros soviéticos. Allí combatieron 30 mil nuestros  soldados. Muchos de ellos entregaron sus vidas por la Patria y por la liberación del mundo del fascismo. No vieron la Victoria, pero el monumento de Súrovtsev trae la memoria de ellos a sus descedientes.

Un monumento al cardenal húngaro József Mindszenty en la ciudad de Esztergom y un monumento a los soldados rusos de la Primera guerra mundial en la misma ciudad son entre las recientes creaciones del maestro.

József Mindszenty fue cardenal en la ciudad mencionada en el transcurso de la Segunda guerra mundial, prestaba ayuda a los guerrilleros, salvó a mucha gente, haciendolos pasaportes y ayudando a fugarse al extranjero.

La verdad es, que en 1956 Mindszenty condenó la entrada del ejército soviético a Hungría y  se hizo enemigo de la Unión Soviética. Más tarde bajo la presión de la opinión pública lo pusieron en libertad, casi 15 años vivió en la embajada de EE.UU. en Budapest, al ocupar una actitud antisoviética activa. En lo sucesivo logró salir a Austria, donde terminó sus días. Sin embargo, mucho húngaros recuerdan al cardenal de Esztergom, ante todo, como a luchador contra el fascismo y patriota de su país.

Su monumento, creado por el escultor ruso, es un elemento importante de la diplomacia popular, que fomenta la comprensión mutua entre Rusia  y Hungría, el humanismo universal y aspiración a la amistad y cooperación.

Vladimir Súrovtsev cuenta: “Al mismo tiempo trabajamos en la restauración del monumento a los soldados soviéticos en Hungría, profanado por los vándalos. Nuestro MRE, su dirección y diplomáticos ordinarios nos prestan ayuda constante en esto. Y les estoy infinitamente agradecido. Me siento orgulloso por todos nuestros monumentos, montados al margen de nuestra Patria. Mediante ellos conseguimos cambiar la actitud a Rusia, a ciudadanos rusos. Y en esto consiste nuestra diplomacia cultural y popular”.

Entre otros monumentos de Súrovtsev vale la pena mencionar el monumento en honor del encuentro de los aliados a la orilla de Elba, el monumento a caballo al jefe militar, mariscal Constantin Rokossovky en Volgogrado, el monumento a Alexander Tvardovsky en el bulevar Strastnoy en Moscú. En Ivánovo ha sido inaugurado su monumento a la escuadrilla “Normandie-Niemen”, otro monumento de Súrovtsev a los aviadores franceses y nuestra hermandad combativa en la Gran Guerra Patria se encuentra en Le Bourget cerca de Paris.

En Bulgaria ha creado un monumento al general Skóbelev. En Praga se ha inaugurado un busto del gran poeta ruso Alexander Pushkin, esculpido por él...

En 2014 en el edificio del antiguo MRE de la URSS en la calle Kuznetsky Most en Moscú fue solemnemente inaugurado un lienzo en honor de diplomáticos-milicianos, quienes como voluntarios se fueron a los frentes de la Gran Guerra Patria. Sus autores son el escultor Súrovtsev y el arquitector Siaguin.

Las obras de Súrovtsev (muchas creadas juntamente con su hijo Danila) están montadas en Gran Bretaña – Escocia y Londres, en Moscú y muchas otras ciudades de Rusia y del extranjero. Y todas ellas sirven a lo mismo – a la paz, amistad y comprensión mutua.

Durante uno de nuestros encuentros en el estudio del escultor me interesé:

-         Vladimir Alexandrovich, ¿tiene Vd. algún sueño? ¿Cuál es?

Como decía el escritor francés Anatole France, los sueños dan interés y sentido al mundo. Y, además, se dice, que los sueños, que se cumplen, no son sueños, sino planes. Pues bien, me ha surgido un plan y al mismo tiempo – un sueño – crear y erigir aquí en Moscú un monumento a Jose Martí, poeta formidable cubano, publicista, filósofo y líder revolucionario del movimiento liberador de Cuba del dominio español y héroe nacional de la Isla. En el momento actual reflexiono con gran ineteres sobre este tema, leo sus poesías, artículos, hago esbozos. En su tiempo José Martí escribió artículos excelentes, dedicados a nuestro gran poeta Alexander Pushkin, al pintor Vasili Vereschiaguin, al pueblo ruso. En esos artículos, por ejemplo, señalaba: ”Pushkin es poeta enteramente ruso, de ese país orgulloso y tan poco conocido... El pueblo, que despertó, se ha convertido efectivamente en un pueblo ”...

Y en el artículo acerca de la primera exposición de obras de Vasili Vereschaguin en 1888 en Nueva York, formó su propia imagen poética del pueblo de Rusia:

“El ruso  renovará. Es niño patriarcal, piedra con sangre, ingenuo, sublime. Trae alas de sangre y garras de piedra. Sabe amar y matar... Es el hombre con pasión y color, con gruñidos y arrullos, sin sinceridad y fuerza”...

Esta obra puede tener gran exito en nuestra ciudad, hermanada con la Habana, donde en 1853 Martí nació. Pienso, que este monumento “al Apóstol de la Independencia”, como llaman a Martí en Cuba, va  a unir a nuestros pueblos, nuestros países y nuestras capitales para siglos. Y con el arquitecto Siaguin ya hemos escogido unas cuantas plazoletas maximamente convenientes  para el monumento en Moscú, las cuales, por supuesto, vamos a discutir con los poderes de la ciudad. Esperamos, y partimos de la idea, que lograremos realizar este plan, tomando en cuenta las buenas relaciones entre Rusia y América Latina, especialmente con Cuba y particularmente después de la visita oficial del patriarca, santísimo Kiril a la Isla. Pienso, que este trabajo es real no solamente por causas políticas, sino que puede hacerse una decoración más de nuestra capital.

-         Mi última pregunta, Vladimir Alexandrovich. ¿Qué está escrito en la placa conmemorativa al diplomático Gorchakov?

Allí cerca del bajorrelieve se puede leer tales palabras: Alexander Mijáilovich Gorchakov, diplomático ruso destacado y hombre del Estado (1798-1883), al bicentenario  de su cumpleaños. En la placa hay también tales palabras: “La futuridad de Rusia es enorme., pero el camino suyo no es fácil”. La placa conmemorativa fue inaugurada en 1998. Y esas palabras proféticas del canciller del Imperio Ruso las aplicamos para el momento de hoy. Por un lado, nos enorgullecemos por nuestro país, por nuestros logros, incluso en diplomacia, por otro lado, comprendemos, cuan complicada es la situación en la economía. Pero siempre vencemos las dificultades. Queremos, que el monumento a José Martí encuentre su lugar en Moscú, que lo acojan los moscovitas, nuestros amigos cubanos y todos los latinoamericanos.

-La redacción de la revista “Vida Internacional” agradece al escultor Vladimir Súrovtsev por su entrevista interesante y lo felicita con motivo de 65 aniversario de su cumpleaños y 35 aniversario de su interacción fructífera con el MRE de Rusia! Le expresamos a Vd. votos de buena salud, inspiración y nuevos éxitos creativos!

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