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Miércoles, 25 Mayo 2016 12:31

España en el camino a las nuevas elecciones

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La crisis política alargada en España no ha sido coronado con la formación del nuevo gabinete de ministros después de las elecciones generales en el país el 20 de dicembre del año pasado. Tras los resultados de la votación ninguno de los partidos pudo formar el gobierno individualmente. Pero ninguna coalición se llegó a formar, y el rey de España Felipe VI anunció la celebración de nuevas elecciones el 26 de junio del año corriente. Probablemente, sus resultados van a determinar las matizes del futuro de España.

 

¿Qué  causó la crisis política tan prolongada en España, que no  permitió formar un gobierno de coalición? ¿Por qué cuatro partidos no pudieron llegar a un acuerdo? Petr Yákovlev, doctor a ciencias económicas, dirigente del Centro de estudios ibéricos del Instituto de América Latina de la ACR, profesor de G.V.Plehkanov Universidad Económica de Rusia,  contesta a estas y otras preguntas del cometarista de la revista “Vida Internacional”.

 

Petr Pávlovich, ¿cuál es la situación en el campo político de España al día de hoy? ¿Y en qué consistía la exclusividad de los resultados de las elecciones del 20 de diciembre de 2015, que han llevado a la situación actual?

 

-         El estado español ha entrado en el período de la vaguedad política e institucional. Lor resultados de las elecciones generales del 20 de diciembre de 2015 bruscamente cambiaron la distribución de las fuerzas partidistas y políticas, al poner un punto final en la historia del dominio de hecho del  bipartidismo, que había durado más de treinta años, cuando el Partido Polular (PP) centroderecha y el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) se turnaban en el poder con regularidad envidiable. Al día de hoy cuatro entidades políticas pretenden  tener derecho a participar ponderablemente en la formación del gobierno: al PP y el PSOE se han juntado el partido centrista “Ciudadanos” y el ultraizquierdista “Podemos”. En vista de que tras los resultados de las elecciones generales del 20 de diciembre de 2015 ninguno de los partidos consiguió la mayoría absoluta de votos en el Congreso de Diputados (Cámara principal del parlamento nacional – Cortes Generales), en el país comenzó un proceso penoso de negociaciones políticas, que tuvo un fracaso total. Como ningún nuevo gobierno (bajo la lógica - un gobierno de coalición) fué formado, por el decreto del rey Felipe VI el parlamento fué disuelto, y los españoles empezaron a prepaparse a las elecciones generales anticipadas, que deben celebrarse el 26 de junio del año corriente.

La exclusividad de las elecciones del 20 de diciembre de 2015 consistía en el hecho de que sus resultados no habían traído completa satisfacción a ninguna de las fuerzas políticas principales, porque a ninguno le habían asegurado una victoria decisiva. Nos dirijamos a los hechos, que, como se sabe, son testarudos.

 

El  resultado, conseguido por el PP en el gobierno, se puede estimar como un gran fracaso. La pérdida del partido conservador de la mayoría absoluta de escaños en el Congreso de Diputados había debido (bajo la lógica) mover a su dirección a practicar una linea flexible, buscar enérgicamnete aliados políticos y formar una coalición gubernamental.  En este contexto se consideraban (y se ofrecían) tres opciones: una alianza  del PP con el PSOE; un acuerdo con “Ciudadanos”; una gran coalición de esos tres partidos. Sin embargo, ni el secretario general del PSOE Pedro Saches, ni el presidente de “Ciudadanos”  Albert Rivera no acordaron ninguna unión con los conservadores. De resultas el entorno más cercano del presidente del gobierno Mariano Rajoy escogió una táctica expectativa, evidentemente teniendo en cuenta, que sus competidores no lograrían formar una amplia coalición gubernamental bastante sólida y se verían obligados a cerrar trato con el PP.

Los socialistas también tienen todas las razones para estar descontentos de los resultados de la votación del 20 de diciembre: nunca durante el período de democracia el PSOE ha obtenido el apoyo electocal tan bajo. Esto determinó el curso de su dirección, encabezada por Pedro Sanches, hacia la creación de un bloque gubernamental unido con “Ciudadanos”, ideológicamente de más confianza. El 24 de febrero de 2016 el PSOE y “Ciudadanos” cerraron “El acuerdo sobre el gobiero de reformas y progreso”, que se hizo el único de tal especie documento, concluido por partidos  políticos tras los resultados de las elecciones del 20 de diciembre.

 

El acuerdo entre el PSOE y “Ciudadanos”  dió la oportunidad de presentar a Pedro Sanches a la presidencia del gobierno, pero todas las tentativas de conseguir la aprobación de su candidatura en el Congreso de Diputados fueron bloqueadas por sus adversarios (tanto de izquierda, como de derecha) y no trajeron ningun resultado positivo. La situación más y más se embrollaba.

 

-         ¿Cómo se desplegaban los acontecimientos, que acabaron con la fijación de nuevas elecciones por el rey?

La única perspectiva de formar un gobiero de coalición izquierdista encabezado por el líder del PSOE dependía de la posición de la dirección de “Podemos”, y, en primer lugar,  de su dirigente Pablo Iglesias, con quien los socialistas no dejaban intentos de llegar a entenderse. El encuentro crucial de los negociadores del PSOE y “Podemos” se celebró el 7 de abril, en el cual a los socialistas les entregaron un memorándum político, intitulado “20 propuestas para desbloquear la situación política y hacer posible la formación de un gobierno de cambios”. El análisis de este documento mostró la coincidencia (o la afinidad) de las posiciones de las partes en cuanto a la immensa mayoría de las cuestiones de principio del desarrollo nacional. Inadmisibles para los socialistas fueron dos puntos: №19, en el cual “Podemos” hacían embocar, por las buenas o por las malas, su idea del referéndum sobre la independencia de Cataluña y №20, donde de la composición partidaria del gobierno futuro es excluían representantes de “Ciudadanos”. Evidentemente, el consentimiento con esos puntos significaría una traición por parte del PSOE. Pero es característico, que ya el 8 de abril, al día sigueinte después del encuentro, sin esperar la respuesta de los socialistas a sus propuestas, los líderes de “Podemos” suspendieron unilateralmente las consultas interpartidas. Con esa demarche fué de hecho puesto fin a los intentos de formar un gobierno de coalición tras los resultados de las elecciones del 20 de diciembre, cuya falta se ha convertido en uno de los problemas primordiales, que preocupan la población española.

 

El estrepitoso fracaso de las consultas interpartidas, estimado como “un fiasco del parlamentarismo español”,  llevó la situación política a un callejon sin salida y causó un crecimiento del descontento masivo por la falta demorada del poder ejecutivo legítimo. El 3 de mayo todo esto forzó al rey de España a firmar el decreto 184/2016 sobre la disolución del parlamento (del Congreso de Diputados y Senado) y fijación de nuevas elecciones generales al 26 de junio del año en curso.

 

-         ¿Cuál es la distribución de las fuerzas políticas en España en el momento actual? ¿Puede ocurrir que los resultados de las nuevas elecciones repitan los resultados anteriores y la historia de la formación fallada del gobierno se repita? ¿Qué va a pasar entonces?

Las elecciones generales reiteradas, que van a celebrarse por primera vez en la historia democrática de España es un juego con muchas incógnitas. Todos los partidos políticos sin excepción han entrado en el período de riesgos elevados. El desafío principal se ha hecho el fin de no solo conservar, sino mejorar el resultado, obtenido el 20 de diciembre de 2015.

 

El PP ha entrado en una situación ambigua. Por un lado, la falta del partido a tener cualesquiera firmes preacuerdos con otras entidades acerca de coaliciones electorales lo ha puesto en la situación de aislamento relativo. Pero al mismo tiempo la votación reiterada ha prometido a “los populistas” un aumento mensurable de votos, porque su electorado, como lo mostraba la práctica de muchos años, es el más leal y movilizado. Lo mostraban inequívocamente las encuestas de la opinión pública celebradas. En otros términos, el PP hipotéticamente puede mejorar sus resultados, aunque no de suficiente para obtener la mayoría absoluta ( 176 escaños) en el Congreso de Diputados y formar a solas el gobierno. Aún más, ni siquiera, al entrar en una alianza con el partido “Ciudadanos” (la posibilidad no excluída totalmente por los expertos), es poco probable que los conservadores obtengan la mayoría absoluta buscada. De aquí – la reanimación de la idea de “una gran coalición” con la participación del PSOE. En cualquier caso, en las elecciones del 26 de junio se va a desplegar una lucha enconada por cada voto.

 

Los líderes de “Podemos” han proclamado su objetivo principal la victoria sonre el PP y la subida al poder, al planear la formación de un bloque electoral izquierdista con la participacón de Izquierda Unida (IU) y todas otras fuerzas políticas, que adoptan actitudes más radirales que el PSOE. El 9 de mayo los líderes de “Podemos” y IU Pablo Iglesias y Alberto Garzon firmaron un documento conjunto, intitulado: “Cambiar España: 50 pasos, para gobernar juntamente”, que contiene un programa de acciones del gobierno futuro de los radicales de izquierda – el programa, concordado por las partes. De tal modo ha sido trazada una ruta hacia “la captación” de la cantidad máxima posible de votos del electorado de izquierda (de los socialistas) y hacer retrodecer el PSOE a segundos papeles en la política nacional.

 

Las maniobras electorales de los conservadores y los radicales de izquierda han planteado unas tareas complicadas del órden estratégico ante la dirección del partido socialista. La tarea principal se ha hecho devolver a ese partido el papel del reflejo político de España en cierto modo, el cual los socialistas desempeñaban en sus mejores años. Para esto es necesario posicionar el PSOE ideológicamente de manera más marcada, como un partido centro izquierda, social-democrático y inequivócamente distanciarse las fuerzas políticas, tando de derecha, como de izquierda, de carácter populista y centro radical. La tarea, digamos directamente, es no solo excesivamente complicada, sino, lo que es aún peor – su posible solución no gagantiza  ningun resultado positivo, porque en los años de la crisis la social-democracia europea perdió, en muchos aspectos, su autoridad en las masas, al sostener la estrategia monetarista anti-crisis de Bruselas (tal llamada política “del ascentismo presupuestal”). Las víctimas principales de esa estrategia, que ha traído el incremento de disparidad material, se ha hecho la clase media – bácula electoral principal de la social-democracia. De resultados, en la última década en los países de Unión Europea los social-demócratas han perdido al promedio 25% de votos, y en España el dicho indicador ha montado a 50%. Por lo tanto, ha sucedido “una decapitalisación” de cierto modo de la gama política centro izquierda.

 

En el fondo, en una situación sin alternativas se han encontrado  “Ciudadanos”. Su único chance de subir al poder ejecutivo es unirse a “la gran coalición” del PP y el PSOE, si, por supuesto, tal coalición sea formada. Aspirando a elevar su propia importancia en los ojos de consocios posibles, la dirección de “Ciudadanos” ha hecho el blanco de su propaganda electoral el electorado juvenil relativamente inestable, convenciendolo, que la alianza de “Podemos” y IU pone fin a la estrategia de cambios reclamada por esos partidos, porque los comunistas, que toman parte en la coalición no son el futuro, sino el pasado de España. “¿Qué puede ser más viejo, que el partido comunista?” – de forma ritórica preguntaban Albert Rivera y sus compañeros de lucha. Desde luego, adelantando tales tesises, l “Ciudadanos” politicamente “hacen el juego” a los conservadores.

 

-         ¿Qué futuro espera, a su parecer, a España tras los resultados de las elecciones del 26 de junio? ¿Qué pronósticos dan los politólogos?

El interés público crucial, ligado a las elecciones del 26 de junio, es asegurar tal resultado, que no permita una vez más bloquear la formación del nuevo gobierno.

 

Así pues es interesante: a pesardel fracaso de los esfuerzos de formar un gobiero de coalición después de las elecciones generales del 20 de diciembre de 2015, las encuestas de la opinión pública han mostrado que alrededor de 70% de votadores españoles dan preferencia del sistema pluripartidista y no desean ninguna vuelta a los tiempos del bipartidismo. Esto significa, que la nueva configuración de la organización de partidos en el espacio político de España “ha venido parar quedar”. Lo muestran inequivocamente los pronósticos de la distribución de los votos según los resultados de las próximas elecciones de junio: el PP debe obtener el apoyo de 27,6% del electorado (en diciembre del año pasado “los populistas” tuvieron 28,7%), el PSOE va a “cosechar” 22,2% (tuvo 22%), “Podemos” – 19,2% (20,7%),” Ciudadanos” – 16.2% (13,9%). De tal modo, como me parece, ningunos cambios radicales en la distrución de fuerzas no se esperan, lo que va a plantear la cuestión acerca de la formación del gobiero de coalición.

 

En esas condiciones la sociedad española espera, que los reprentantes dirigentes de la clase política no continuen conforntaciones interpartidas y acusaciones mutuas en todos los pecados capitales, sino que adopten un programa concordado y balanceado de acciones encaminadas a la solución de los problemas socio-económicos, con los cuales se enfrenta el país. La tarea crucial del momento corriente es sobrepasar el efecto demovilizador del estupor psicológico de España, causado por los líderes de los partidos principales, no admitir ninguna polarización política ulterior, que pueda traer consecuencias más negativas para el estado español.

 

Gracias, Petr Pávlovich, por su entrevista interesante.

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