InterAffairs

Mar09192017

Última actualización el09:48:30 AM

RUS ENG FR DE PL ESP PT ZH AR

Font Size

SCREEN

Profile

Layout

Menu Style

Cpanel
Jueves, 11 Mayo 2017 17:27

Discurso del ministro ruso de Asuntos Exteriores, Serguéi Lavrov, en la VI Conferencia de Seguridad Internacional de Moscú, Moscú, 26 de abril de 2017

Rate this item
(0 votes)

 

Estimado ministro de Defensa de Rusia, estimados colegas, damas y caballeros:

Durante los últimos cinco años, la Conferencia de Seguridad Internacional de Moscú organizada por el Ministerio ruso de Defensa ocupó un puesto importante en la lista de eventos científicos en el ámbito político y militar que se celebran en el mundo. Una composición representativa de sus participantes que garantizan un diálogo profesional y una agenda amplia que abarca los temas clave de la actualidad permiten analizar de modo integral los riesgos y amenazas existentes y esbozar las vías para eliminarlos.

La situación en el mundo no se hace estable ni previsible. Al contrario, la tensión a nivel global y regional sigue creciendo. Es evidente la erosión del Derecho Internacional, los intentos de usar el factor de fuerza para promover sus propios intereses de modo unilateral, fortalecer su propia seguridad a cuenta de la seguridad de otros, frenar con todos los medios posibles el proceso objetivo de formación del orden mundial policéntrico. Tales acciones perjudican a nuestro objetivo común: la necesidad de aunar los esfuerzos para luchar contra las amenazas reales en vez de las inventadas.

En el centro de atención en las sesiones plenarias de la Conferencia estarán problemas de la lucha contra el terrorismo internacional que ha adquirido dimensiones sin precedente. Por primera vez en la historia, los terroristas se atrevieron a establecer un Estado: un califato con su propio territorio, la población y la ideología misantrópica. Se hacen muchas declaraciones a niveles distintos sobre la necesidad de intensificar la lucha contra este mal universal. En el comunicado publicado tras una reciente reunión de los ministros de Asuntos Exteriores del Grupo de los Siete se destaca también una “importancia especial” de la cooperación internacional en este ámbito. Cito literalmente: “Las actividades para combatir el terrorismo y el extremismo violento y castigar a los responsables de estos crímenes son las áreas prioritarias para aplicar esfuerzos para la comunidad internacional”.

Así son las declaraciones, pero, en realidad, el caso sigue en punto muerto. Las ambiciones políticas y el doble rasero siguen impidiendo coordinar acciones conjuntas y crear un amplio frente antiterrorista, como propuso en la ONU el presidente ruso, Vladímir Putin, en septiembre de 2015.

Rusia continúa la actividad dirigida a aunar los esfuerzos de la comunidad internacional para la lucha contra el terrorismo. Hemos entregado al Consejo de Seguridad de la ONU un proyecto de resolución dirigido a contrarrestar la ideología del terrorismo. Nos pronunciamos por imponer un embargo económico y comercial omnímodo contra los territorios que están bajo el control del Estado Islámico, a tenor con el Artículo 41 de la Carta de la ONU que estipule sanciones contra los infractores.

Otra tarea importante es aprobar las normas de la conducta responsable de los Estados en el ámbito de uso de las tecnologías de información y las comunicaciones que excluyan la posibilidad del uso de estas tecnologías con fines militares, impidan recurrir a éstas para injerirse en los asuntos internos y pongan obstáculos a su uso por los terroristas internacionales. Promovemos en la ONU la iniciativa de elaborar una convención universal en el marco del Derecho Penal sobre la lucha contra la delincuencia cibernética.

Es imposible luchar de modo eficaz contra el terrorismo sin superar numerosos conflictos, ante todo, en Oriente Próximo y el Norte de África. El régimen de alto el fuego establecido a partir de finales del año pasado gracias a los esfuerzos de Rusia, Turquía e Irán, el lanzamiento del proceso de Astaná contribuyen a promover el diálogo inclusivo entre las partes de conflicto sirio.

Al contrario, el reciente ataque con misiles asestado por EEUU contra la base aérea de Shairat en Siria que violó burdamente el Derecho Internacional y fue un acto de agresión contra un Estado soberano agudiza los problemas existentes y aplaza la formación del amplio frente antiterrorista. Esto recuerda los acontecimientos de 2003 en Irak que conllevaron la destrucción del país y la aparición del Estado Islámico. Creo que aquí no hay que explicar otra vez qué la repetición de tales pasos imprudentes puede provocar el desarrollo peligroso de los acontecimientos, incluso fuera de la región.

Las provocaciones similares a las que tuvieron lugar en Jan Sheijun el pasado 4 de abril deben investigarse por expertos bajo los auspicios de la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ) y de modo geográficamente equilibrado. Esta investigación debe ser abierta y transparente. Los intentos de bloquear este enfoque tan sólo confirman las dudas acerca de las intenciones de los que tratan de aprovechar el incidente del 4 de abril para cambiar la agenda, renunciar a la resolución 2254 del Consejo de Seguridad de la ONU y pasar al cumplimiento de la idea de cambiar el régimen sirio que surgió hace mucho. 

La oleada del terrorismo naturalmente no debe relegar a un segundo plano otros desafíos peligrosos que afronta hoy el mundo. El agravamiento de la situación en torno a la península de Corea que se debe a que Pyongyang continúa realizando programas nucleares y de misiles y también al incremento desproporcionado de la actividad militar de EEUU y sus aliados en la región bajo el pretexto de la “amenaza norcoreana”. El despliegue forzoso en el sur de la península de sistemas estadounidenses THAAD que forman parte del sistema antimisiles global de EEUU es un factor muy desestabilizador.

Estamos completamente de acuerdo con la postura de la comunidad internacional en relación con la política de Pyongyang, confirmamos nuestra fidelidad a todas las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU. Mientras, es evidente que las posibilidades del uso de la fuerza que empiezan a anunciarse en público pueden conllevar las consecuencias catastróficas para la península de Corea y todo el noreste asiático.

Rusia está interesada en la seguridad y la estabilidad en toda la región de Asia Pacífico. El factor más importante del éxito es la observación por todos los Estados de las normas de conducta universalmente aprobadas, incluido el respeto del Derecho Internacional, el arreglo pacífico de controversias, la renuncia al uso de la fuerza o a una amenaza de usar la fuerza. Hemos propuesto a nuestros socios y promovemos enérgicamente en el marco de las cumbres de Asia Oriental las medidas concretas para crear de modo transparente una arquitectura de seguridad y cooperación sin formar bloques. Vemos un serio interés hacia esto: nuestros enfoques los comparten China, la India y muchos Estados de la ASEAN. Además, quisiera destacar que un diálogo eficiente que se desarrolla en el marco de la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS) pone de relieve la eficacia de la comunicación interestatal en base a los principios de igualdad, respeto de los intereses mutuos, respeto del derecho de Estados a elegir su propio modelo del desarrollo.

En lo que se refiere a la otra parte del mundo – la región euroatlántica, es imposible hacer la vista gorda ante un gran potencial conflictivo que se mantiene allí y que se alimenta con las acciones unilaterales de la Alianza Atlántica, de lo que acaba de hablar en detalle el ministro ruso de Defensa, Serguéi Shoigú. Un serio obstáculo en el camino del fortalecimiento de la estabilidad estratégica sigue siendo el desarrollo unilateral del segmento europeo del escudo antimisiles global de EEUU que cambia el equilibrio de las fuerzas en el ámbito de armas ofensivas. La existencia del paraguas antimisiles puede incrementar ilusiones de la invulnerabilidad y la impunidad, inducir en la tentación de emprender pasos unilaterales para resolver problemas globales y regionales, incluida la reducción del umbral para el empleo de las armas nucleares. Una influencia negativa en la seguridad internacional la ejerce el desarrollo de las armas estratégicas convencionales, la renuncia a concertar un tratado sobre la prohibición de emplazar armas en el espacio. La indisposición o la incapacidad de EEUU y varios otros Estados de ratificar el Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares (TPCEN) suscitan cada vez más preguntas.

Estamos convencidos de que es necesario formar en el espacio desde Vancouver hasta Vladivostok un área de seguridad igual e indivisible, en particular, de acuerdo con lo que fue estipulado en su tiempo en las decisiones conseguidas en las cumbres de la OSCE y del Consejo Rusia-OTAN. En Europa se oye con cada vez más frecuencia los llamamientos a reanudar el diálogo para resolver de modo eficaz muchos problemas para crear la arquitectura de seguridad europea con la participación de Rusia.

El arreglo de la crisis en Ucrania mediante un cumplimiento pleno y consecutivo del Paquete de medidas de Minsk debe contribuir a restablecer la confianza mutua. Desgraciadamente, en Kiev predomina el “partido de la guerra”. Continúan las provocaciones armadas en la línea divisoria, lo que ponen de relieve los informes de la misión especial de observación de la OSCE. Se impuso un bloqueo contra Donbás que afecta no sólo esta región, sino a toda Ucrania, en general. Esperamos que nuestros socios, incluidos los del formato de Normandía, impulsen a las autoridades de Kiev de modo más persistente y abierto que cumplan con los compromisos asumidos en Minsk.

Estimados colegas, el curso de la historia pone en evidencia que las guerras no las libran los militares, sino los políticos que son especialmente responsables de mantener la paz y seguridad. Está claro que es imposible conseguir éxitos en la solución de tales tareas globales como la lucha contra el terrorismo internacional, el narcotráfico, el crimen organizado, la proliferación de las armas de destrucción masiva sin renunciar a la filosofía de hegemonismo y la supremacía. Es necesario volver a los orígenes estipulados en la Carta de la ONU, los principios fundamentales de la vida internacional, incluida la igualdad soberana de los Estados, la injerencia en los asuntos internos, el arreglo de controversias por vía pacífica. Cooperando con sus aliados y partidarios, Rusia seguirá contribuyendo a fortalecer los principios sanos en los asuntos internacionales, a formar una nueva arquitectura de gestión global, en general, que refleje las exigencias del siglo XXI. Estamos dispuestos a trabajar en conjunto, buscar juntos las soluciones de los desafíos que afrontamos todos nosotros en base a la igualdad, el respeto mutuo y el respeto de los intereses recíprocos. Exhortamos a esto a todos nuestros socios. Algún otro camino nos llevará a un callejón sin salida.

¡Gracias por su atención! ¡Les deseo un trabajo exitoso en la Conferencia!

 

mid.ru

 

Read 93 times