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Viernes, 14 Octubre 2016 09:11

EL LIBRO POLÉMICO

Autor  Leonard Kósichev, PENSANDO EN LO LEÍDO Periodista-latinoamericanista, trabajador emérito de la cultura de la FR

 

El libro del escritor y publicista chileno famoso Eduardo Labarca “Salvador Allende: Biografía sentimental” fue primeramente publicado en Santiago en 2007 y immediatamente se hizo un best-seller. La segunda edición del libro en español, aumentado y acabado, salió a la luz en 2014. El libro de E.Labarca es un relato documental impresionante sobre la vida y las actividades de S.Allende, hijo fabuloso del pueblo chileno, el primero presidente socialista en la historia de Chile. El interés por su persona no se apagado en nuestro país también. En 2016 la casa editora “Bellas letras” publicó en ruso la obra ruidosa de E.Labarca bajo el título: “El amor y la muerte del presidente”.

Antes, aún en la URSS, fue publicado el libro del autor soviético acerca del presidente perecido de Chile “Salvador Allende”. Fue escrito por las huellas febriles de los acontecimentos chilenos y publicado en 1974. El libro pertenece a la pluma del historiador soviético destacado Iosif Grigulevich (salió bajo seudónimo de I.Lavretski). El autor entregó toda la remuneración de la tirada de cien mil copias al Fondo del comité soviético de  solidaridad con demócratas chilenos. En aquellos tiempos la necesidad de esta obra era tan grande que ya el año siguiente su segunda edición salió a la luz. En el libro de I.Lavrestki se siente, que está escrito por un hombre de talento y profundamente erudito. Pero, desgraciadamente, en aquellos tiempos el autor no sabía los documentos históricos y personales, que hoy día tiene E.Labarca. Al mismo tiempo de Chile después del rebelión militar llegaban noticias muy contradictorias sobre los últimos acontecimientos en el país y las circunstancias de la muerte del presidente. Por eso en el trabajo de I.Lavretski hay páginas erroneas. Y además el libro fue escrito según la ideología soviética (fue un tributo del tiempo!). E.Labarca escribió su obra desde las libres  posiciones, no entorpecido de ningunos compromisos políticos. Por eso de las páginas de “La biografía sentimental” la personalidad de Allende como político y persona nos se presenta en una nueva medición, su imagen en muchos aspectos se ve de otra manera.

S.Allende es una figura trágica en la historia de Chile y del movimento revolucionario internacional. E.Labarca* estudia  todo el camino largo y difícil de su ascensión al Olimpo del poder, que se terminó con su abnegación. Poseído de las ideas de justicia social, S.Allende dió pruebas de tenacidad sorprendente y claridad de objetivo. Su maratón electoral duró dieciocho años, tres veces perdió la elección presidencial (en 1952, 1958 y 1964) y solamente, al presentar su candidatura por cuarta vez, logró victoria (1970). S.Allende ganó el poder juntamente con la alianza “La Unidad Polular”, en la cual se habían unido seis partidos izquierdistas con la participación decisiva de socialistas y comunistas. Al hacerse el jefe del estado chileno, S.Allende primero en el mundo hizo tentativas de avanzar pacificamnete hacia la reformación de la sociedad sobre los principios socialistas en el marco de democracia representativa. Quería lograr cambios sin  derramamiento de sangre, apoyandose en la constitución vigente, el derecho y la moral.

S.Allende creía que la lucha armada era inevitable y justificada solamente en los países de América Latina, donde no quedara otra posibilidad. Pero en su patria, pensaba, era posible otro camino. Al parecer del presidente, lo permitían los institutos democráticos, suficientemente desarrollados en Chile, lo mismo que la organización y conciencia de la clase obrera. Esto le permitió llegar al poder con el programa de transición pacífica al socialismo, que resultó ser atractivo para muchos chilenos. En su país quería simultanear el socialismo y la libertad, construir una nueva sociedad en las condiciones del pluralismo ideológico y político, conservando  libres elecciones pluripartidistas.

Por su fe excesiva en el camino parlamentario a S.Allende unos lo llamaban “un humanista confiado”, otros – “un idealista”, que se equivocaba en mucho. Sabiendolo, Che Guevara, héroe de la revolución cubana, en una ocasión regaló al futuro presidente chileno su libro “La guerra de guerillas” con una escritura de donación: “A Salvador Allende, que por otros métodos trata de obtener lo mismo”. El destino rigió a su modo: uno y otro cayeron en la lucha. “El guerillero heroico” Che Guevara cayó juntamente con su destacamento rebelde en las montañas de Bolivia, y el apóstol “del camino pacífico al socialismo” Salvador Allende – con un subfusil en los brazos en el palacio presidencial “La Moneda” el día del rebelión militar el 11 de septiembre de 1973. El autor describe los acontecimientos, ocurridos en la residencia del presidente chileno, sobre la base de los testimonios de participantes supervivientes de aquella drama, que trastornó a Chile. Esto hace el relato sobre las últimas horas de la vida del presidente especialmente valioso, lleno de muchos detalles emocionantes, que no han sido citados en los libros de otros autores.En aquella situación S.Allende con  desprecio rechazó la propuesta de los generales a abandonar el país en el avión prestado. Defendía su manadato constitucional juntamente con sus colaboradores estrechos en un combate desigual. El presidente no pensaba en la salvación de su vida. Estaba preocupado de que el pueblo desarmado “no se sacrificara” (p.406). Para evitar un gran derramamiento de sangre, Allende no exhortó a los chilenos a alzarse a la lucha  contra la junta de generales. La guerra civil le parecía como una catástrofe para Chile, y la Unidad Popular resultó estar absolutamente no preparada para resistir al rebelión militar, por su confianza excesiva en la fidelidad de las fuerzas armadas a la constitución. Precisamente esto explica el hecho de que el poder no tenía clara política militar. En tres años del gobierno la Unidad Popular no logró formarse un sólido fundamento en las fuerzas armadas. En aquel período no surgió ningún general con espíritu revolucionario. En vísperas del rebelión militar el pequeño grupo de generales constitucionalistas, que ocupaban puestos de comando importantes, prefirieron resignar para huir de la participación en los acontecimientos dramáticos que se acercaban. Al día del rebelión el gobierno tuvo que chocarse con la unida posición de las fuerzas armadas, que intervinieron contra el presidente legítimo. Ni una divisón, ni un regimiento no se pasó al poder constitucional.

Allende sabía, que, al tomar la decisión de hacer frente a los insurgentes en el palacio de “La Moneda”, iba a muerte segura. Pero el presidente tenía en cuenta que el combate, que librara, sería su victoria moral. Su último llamamiento a los chilenos desde “La Moneda”, asediada por los insurgentes, está impregnado de su confianza en su razón y del dominio de si mismo sorprendente para tan momento fatal. Cuando quedaron unos minutos contados de la caída del palacio, Allende se suicidó. Actuó como un hombre de honra. El presidente no pudo permitirse ser humillado, hacerse un prisionero miserable de la junta militar.“Su propia muerte en “La Moneda” será digna de una tragedia de Shakespeare” (p.305),- constata E.Labarca.

El autor, mismo hombre de convicciones izquierdistas, toma criticamente las posiciones de los dirigentes de la Unidad Polular, que trataron de borrar la página del suicidio del presidente de su biografía. Según E.Labarca, les parecía, que “era más importante el aspecto político de que todo el mundo creyera que a Allende lo habían matado los mlitares”(p.460). En esto se manifestaba la aspiración de los líderes de la parte perdida a crear una imagen encumbrada del revolucionario – héroe, que quedara una bandera de las fuerzas izquierdistas. Como resultado fue rechazada la conclusión de los militares referente al suicidio del presidente, aunque correspondía a la realidad. Nació un mito hermoso: S.Allende murió, derribado por las balas de los insurgentes. Pablo Neruda y Gabriel García Márquez, que creyeron en la muerte del presidente de los brazos de los militares, aportaron un gran óbolo en el reforzamiento de ese mito con su palabra vibrante. Esta versión, que fue profundamente percebida por un enorme número de chelinos y puesta en amplia circulación en el extranjero, se mantuvo largo tiempo y fue definitivamente disipada solamente en 2011, es decir 38 años después de la muerte de S.Allende. Por entonces 7 especialistas chilenos y 5 extranjeros exhumaron los restos del presidente. Llegaron a una conclusión conjunta: S.Allende se metió dos balas en la cabeza con una corta ráfaga del subfusil AK-47, lo que segó su vida. Pero con el restablecimeinto de la amarga verdad histórica referente a la muerte de S.Allende la imagen del presidente –mártir no se ha extinguido en los ojos de sus partidarios. En efecto la decisión consciente del jefe del estado de suicidarse, pero no capitular frente a los golpistas, fue no solamente una manifestación de gran valentía, sino también un acto de la lucha política, cuando no quedaban otras posibilidades. Incluso muchos oponentes políticos suyos justipreciaron el autosacrificio del presidente. E.Labarca cita la opinión remarcable de Gonzalo Vial, famoso historiador de derechas, que desde el principio creía en la versión de los militares en cuanto a la muerte de Allende. Considera, que no se debe ver una demostración de desesperación en el suicidio de Allende. A su parecer, fue una acción política consecuente, llamado ante la historia a probar su fe invencible en el socialismo, al cual había dedicado toda su vida.

A costa de represalias montruosas el ejército chileno violentamente interrumpió el experimento social singular, que se había efectuado en el país durante tres años. Aunque S.Allende no pudo finalizar el programa de transformaciones profundas, sin duda, hay que reconocer mucho positivo, que tuvo tiempo de hacer para Chile. Como nota E.Labarca, solamente la nacionalización de la industria del cobre chilena,que estaba en las manos de las compañías de EEUU, bastaba para que el presidente entrara en la historia.

A distinción de sus predecesores al cargo presidencial, S.Allende empezó a realizar  política exterior independiente. Su primero acto de política exterior fue la reanudación de las relaciones diplomáticas con Cuba, que hace tiempo, bajo la preción de Washington, habían sido rumpidas por todos los países latinoamericanos, menos México. Desde el mismo comienzo se  establecieron relaciones amistosas estrechas de S.Allende con el dirigente de la Cuba revolucionaria Fidel Castro. Como se desprende del libro de E.Labarca, el líder cubano aconsejaba al presidente de Chile seguir política más moderada en comparación con la, que él mismo realizaba en Cuba. Entre las recomendaciones de Fidel Castro había una siguiente: no involucrarse demasiado en la red de la Unión Soviética. A esto hace falta añadir: la ayuda de la URSS al gobierno de S.Allende no fue tan generosa y sustancial como la, que se prestaba a la Cuba comunista. Moscú adoptó una actidud cautelosa hacia “el experimento chileno”, pues no había ninguna noción clara, a donde podía llevar la vía pacífica al socialismo en el marco de “la democracia representativa”. No había seguridad de que el presidente izquierdista de Chile quedara en el poder todo el plazo constitucional de seis años. Y en realidad, estuvo al cargo de presidente solamente tres años.

Después de la muerte de S.Allende tanto en Chile, como en otros países escribieron muchos libros acerca de él. La personalidad del presidente chileno llamaba la atención de autores diferentes – y sus admiradores sinceros, y los malmirados como al político socialista. El relato biográfico documental de E.Labarca  se destaca entre la multitud de libros sobre S.Allende, publicados en el mundo, por otros enfoques a la abertura del tema. El autor habla del presidente perecido no solamente como de bravo estadista y político, sino como de hombre de carne y sangre, con todas sus dudas y contradicciones. E.Labarca desvela los misterios de la vida privada de S.Allende. Siempre lo rodeaban no solamente fieles amigos y compañeros de lucha, sino también mujeres hermosas y educadas, de las cuales se enamoraba. Unas cuantas de ellas participaron en los equipos de apoyo de S.Allende durante sus campañas electorales. Los amores del presidente fueron bonitos, sabía presumir galante y caballerosamente, ser sincero y cuidador. En sus relaciones con las mujeres queridas acogía al género epistolar. En el libro se citan las cartas amorosas auténticas de S.Allende, entregadas al autor por las, a quienes habían sido destinadas. Con algunas de esas mujeres E.Labarca se vió personalmente, cuando ya eran de edad y habían considerado posible confesar sus relaciones con el presidente, que ya hace mucho había dejado la vida.El autor contó también un episodio sensacional de la biografía de S.Allende. Resulta, que en 1952, aún siendo senador, se batió en duelo con su colega de la cámara alta Raul Rettig. Los motivos del duelo, terminado sin derramamiento de sangre, quedaron ambiguos durante mucho tiempo. Solamente 47 años después, un año antes de su muerte en 2000, Raul Rettig de 90 años de edad confiesa en publico, que el motivo de aquel duelo fue una mujer.

En las páginas del libro a veces se hierven las pasiones de Shakespeare, pero las relaciones románticas de S.Allende con sus amigas de la vida están presentadas dignamente, sin ningunos saboreos de los encuentros amorosos. Al parecer del recensora chilena Marisol García, “el libro de Eduardo Labarca se me ocurre como el mejor argumento de que las intimidades de las figuras políticas importan muchísimo... si encuentran alguein talentoso que se relatarlas”**. Otro recensor Jorje Valdés Romo (Jorval) afirma: ”Escrito con elegancia y dramatismo, y no desprovisto de humor, ese libro enriquece las formas más modernas de la biografía”***.

Pero “La biografía sentimental” también tiene oponentes del número de izquierdistas. Han criticado rudamente a E.Labarca por “la demonización y destrucción” de la imagen del presidente socialista. Se puede comprender a esas personas. Para ellas S.Allende queda una autoridad moral y política impecable, y E.Labarca la “socava” voluntariamente o no. Dudan en la medida de veracidad de unos u otros acontecimientos, sobre los cuales el autor levanta la liebre. Algunos episodios de la vida privada de su héroe, descritos por E.Labarca, realmente parecen improbables para la persona,que ocupaba el cargo de presidente. Pero en efecto, a juzgar por las confesiones de sus personas de confianza, que el libro contiene, S.Allende era impredecible en sus enamoramientos. Se ha acalorado una polémica aguda, causada por el trabajo de E.Labarca, de hecho alrededor de la cuestión: ¿ valía la pena hacer públicos los momentos sensacionales de la vida privada de S.Allende? El mismo autor, como previendo discusiónes futuras, escribe en obra:

“¿Dónde reside el limite entre la vida privada y la vida pública de los grandes? ¿Existe ese limite? ¿Alguien tiene derecho a trazarlo? ¿Qué Historia será aquélla que pretenda discriminar entre luz y sombra, entre lo “correcto” y digno de saberse y lo “incorrecto” que se debe ocultar eternamente bajo la alfombra? ...Al desempolvar sus recuerdos, hablar con los sobrevivientes, rescatar documentos y escarbar en archivos y bibliotecas, el autor de estas páginas ha querido salvar para la memoria aspectos esenciales de la vida y personalidad de Salvador Allende... De algun modo se ha visto abocado a “desconstruir” al Allende que se conoce hasta ahora para “reconstruirlo”, con apoyo de informaciones abundantes, en forma más rica, compleja, completa... La figura de Salvador Allende pertenece a la Historia Universal del siglo XX y está llamada a proyectarse en el futuro”.

Ciertamente, la vida privada de muchas personas grandes y destacadas fue lejos de ideal, pero de esto sus figuras no se hacían menos importantes. S.Allende, padre de familia respetable, que crió a tres hijas queridas, no era fiel a su esposa Hortesia Bussi “La Tencha”, pero no pensaba en el divorcio con ella. Sin embargo los secretos de su vida privada, discubiertos para el público leyente,  no aminoran la importancia de la figura de Allende. En este aspecto es significativo el sondeo al tema: “Grandes chilenos”, conducido en el país ya después de la salida de “La biografía sentimental”. Primeramente, fue hecho por Televisión nacional, más tarde en Internet. Al final S.Allende ocupó el primer puesto entre los grandes chilenos.

Aunque el libro se llama “Salvador Allende: biografía sentimental”, no obstante en la medida mayor el autor habla de la vida política agitada de su héroe. Fue verdaderamente extremadamente llena. S.Allende recorrió el camino, señalado con las etapas siguientes: fundador y dirigente de una sección del partido socialista en su Valparaíso natal, joven político perseguido y exilado, diputado de parlamento, ministro de sanidad (Allende fue médico de profesión), secretario general del Partido socialista, senador, presidente del senado y, al fin, presidente de la república.

E.Labarca hizo un trabajo colosal de investigación científica del largo período de la historia chilena, en el cual S.Allende fue uno de los protagonistas. El autor, mismo participante de muchos acontecimientos de aquellos tiempos,  muchos años recogía escrupulosamente materiales, hablaba con vivos testigos de aquella época, especialmente con personas del círculo íntimo del presidente. En el libro original en español hay una enorme cantidad de remisiones con notas y indicaciones de fuentes. En la prensa más de una vez se subrayaba su valor para los científicos, que estudian la historia moderna de Chile. Es una pena, que las remisiones no se hayan conservado en la edición rusa. Es natural, que en su libro el autor hace un hincapié especial en los años de las actividades presidenciales de S.Allende. Se analizan en toda su complejidad y contradicción, que deriva del hecho, de que “Chile fue...un país capitalista con un gobiero socialista”(p. 342). De hecho, la estructura del estadode Chile no fue cambiada.

El punto es que la Unidad Popular no poseía plenitud de poder, la coalición izquierdista poseía solamente el órgano ejecutivo – el gobierno encabezado por el presidente. En el organismo legislativo – Congreso Nacional mandaba la oposición parlamentaria, que tenía la mayoría. Revocó muchos decretos del presidente y con el tiempo casi totalmente bloqueó las actividades reformatorias del gobierno. El poder no pudo romper el círculo vicioso, porque todas sus tentativas de hacer aprobar enmiendas constitucionales en el parlamento chocaban con la pared ciega allí.

Labarca muestra a  Allende como combatiente apasionado, pero el combatiente nunca venció al justiciero en él. El mismo presidente pertenecía al flanco moderado del Partido socialista, fuerza dirigente en Unidad Popular. Pero los círculos radicales de la coalición izquierdista demandaban “acciones decisivas” del jefe del estado, sin tomar en cuenta “la constitución burguesa” y el Congreso nacional. Allende no estuvo dispuesto a violar la constitución, quedó fiel a sus promesas electorales: cumplir su programa solamente por vía pacífica, en el marco de la legislación en vigor.

De hecho, en aquellos tiempos en Chile se estableció “la dualidad de poderes”,que se expresaba en un enfrentamiento del gobierno y parlamento. Esto llevó al desorden económico y destabilización de la vida política, llevó al país a un callejón sin salida, causando agitación entre los militares y empujando a muchos en los brazos de conspiradores. Fiel a sí mismo, el presidente busca vías constitucionales para resolver la situación. A pesar de la resistencia del Comité ejecutivo de Unidad Popular, decide dirigirse al país el 11 de septiembre de 1973 y anunciar la celebración de un plebescito. S.Allende esperaba conseguir el consentimiento expreso popular como oportunidad legal de sortear la crisis peligrosa del poder sin derramamiento de sangre. “Que el pueblo decida si quiere que me vaya!”(p. 387) - dice Allende a sus partidarios. Pero los golpistas en las fuerzas armadas procedieron en adelantamiento. Precisamente el 11 de septiembre a primera hora de la mañana se encendió el rebelión militar, que encabezó el nuevo comandante del ejército, general A.Pinochet, que solamente hace dos semanas había jurado con hipocresía la fidelidad a la constitución rudante su nombramiento. El presidente se vió ante una perfidia sin parangón, que llevó a su muerte y al gobierno de la dictadura, una de las más salvajes en América Latina, que duró casi 17 años.

Finalizando las reflexiones sobre lo leído, quisiera añadir: después de salir de la escena política, Pinochet, probablemente, no podría ver en ninguna pesadilla, que viviera hasta una nueva investidura de presidente de Chile –a un socialista, esta vez Ricardo Lagos (2000-2006). Actualmente en Chile de nuevo gobierna una representante del Partido socialista Michelle Bachelet. Con la particularidad de que ya está en el poder el segundo plazo (su primera presidencia fue en 2006-2010). Pero hoy día ya son otros socialistas en comparación con el período de S.Allende. Han reconsiderado su política anterior, han aprendido lecciones del pasado y, al renovar sus programas en conformidad con objetos contemporáneos, se han acercado a las posiciones de la democracia social europea. Michelle Bachelet es partidaria de la modernización política y social de Chile, pero se pronuncia por tan reformación de la sociedad chilena, que no sacida sus fundamentos y salvaguarde la paz civil. Conduce una política moderada, que favorece tanto al desarrollo efectivo de la economía de mercado, como a la realización de proyectos sociales importantes. Al día de hoy en Chile poca gente quisiera tropezar con la dilema - “el capitalismo o el socialismo”, que llevó al rebelión militar en septiembre de 1973.

El libro de E.Labarca va a ayudar a comprender mejor los procesos, que llevaron al fiasco el proyecto socialista de S.Allende en las condiciones históricas concretas de Chile. La generalización y interpretación de grandes materiales fácticos con el uso de muchas fuentes anteriormente no conocidas o poco conocidas, lo mismo que de testimonios de los mismos participantes de los acontecimientos políticos hacen el trabajo de E.Labarca digno de atención tanto de especialistas de Chile, como de lectores ordinarios. Allí se han unido inusitadamente la investigación histórica, los materiales publicísticos y la descripción de los secretos de la vida privada del presidente. Por cierto, alrededor de todo esto se va a encender controversia, pero toda la obra de E.Labarca va a quedar una de las biografías más interesantes y completas del estadista chileno destacado del siglo XX, que fue S.Allende.

*Eduardo Labarca. El amor y la muerte del presidente.M.”Bellas letras”, 2016, 544p.

**http://www.eduardolabarca.com/libros/Salvador_Allende_MARISOL_GARCIA.pdf

***https://es.wikipedia.org/wiki/Usuario:Jorval/Salvador_Allende._Biografía_sentimental

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